Drones agrícolas: la tecnología que promete bajar costos y cambiar el manejo de los cultivos
El INTA destaca el avance de los drones aplicadores como una herramienta clave para mejorar la eficiencia, reducir costos y llegar a zonas donde la maquinaria no puede operar.
El avance de los drones aplicadores comienza a cambiar el manejo agronómico en la Argentina y abre una nueva etapa para la agricultura de precisión. El INTA Marcos Juárez, en Córdoba, confirmó que esta tecnología será una de las protagonistas de la 138.ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, donde exhibirá su potencial para optimizar aplicaciones, reducir costos operativos y mejorar la eficiencia en el uso de insumos. La creciente incorporación de estos equipos importa especialmente en un contexto donde el sector agropecuario busca ganar competitividad frente al aumento de costos y la necesidad de producir de manera más sustentable.
Los especialistas del organismo remarcan que los drones ya dejaron de ser una herramienta exclusiva para el monitoreo y avanzan rápidamente hacia tareas de aplicación y manejo localizado. La posibilidad de intervenir únicamente sobre sectores específicos del lote permite disminuir el uso de fitosanitarios y fertilizantes, generando un impacto económico directo sobre los márgenes de producción. Además, representan una alternativa estratégica para ambientes donde el ingreso de maquinaria terrestre resulta complejo por excesos hídricos, pendientes o riesgos de compactación de los suelos.
Agricultura de precisión y menor uso de insumos
Según explicó Carlos Navarro, especialista del INTA Marcos Juárez, la principal fortaleza de estos equipos radica en la precisión de las aplicaciones y en la capacidad de trabajar con dosis variables. Mediante mapas de prescripción o delimitaciones realizadas desde el control remoto, los drones pueden actuar exclusivamente sobre manchones de malezas, cabeceras o sectores puntuales que demandan tratamientos específicos. Esta característica se alinea con una de las grandes demandas del agro moderno: producir más con menos recursos y mejorar la trazabilidad de cada intervención.
El potencial de esta tecnología también se extiende a otras actividades productivas. Los drones permiten realizar siembras de cultivos de servicio antes de la cosecha del cultivo antecesor, además de facilitar la implantación de pasturas en zonas de difícil acceso. Su utilización crece además en economías regionales y sistemas frutales, donde pueden operar sobre las copas de los árboles o en terrenos donde la maquinaria tradicional encuentra limitaciones operativas y económicas.
Desde el organismo remarcan que la adopción de estas herramientas requiere capacitación y planificación. La incorporación de drones no reemplaza al resto de las tecnologías disponibles, sino que se presenta como un complemento dentro de un esquema de manejo integral. En este sentido, el INTA trabaja con equipos como el Agras T50 para tratamientos específicos y el Mavic 3 Multiespectral para el relevamiento y seguimiento de cultivos, buscando generar información técnica que permita validar su desempeño en diferentes regiones productivas.
A través de la Red de Drones, el INTA articula experiencias y capacidades de distintas estaciones experimentales del país para transferir conocimiento y mejorar la seguridad de las intervenciones. En un escenario donde la competitividad del agro argentino depende cada vez más de la incorporación de innovación y agregado de valor, los drones aplicadores aparecen como una herramienta con fuerte potencial económico para reducir costos, optimizar recursos y ampliar las posibilidades de manejo en los sistemas productivos.

