Herbicidas hormonales: alertan por daños en cultivos sensibles y crecen los controles
Aapresid advirtió por un aumento de fitotoxicidad en algodón y otros cultivos sensibles, asociado al mal uso de herbicidas hormonales en los meses críticos de aplicación.
En las últimas campañas agrícolas, la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid detectó un incremento de casos de fitotoxicidad en cultivos sensibles como algodón, girasol y legumbres, vinculados al uso inadecuado de herbicidas hormonales. La advertencia, difundida a comienzos de 2026, pone el foco en aplicaciones realizadas durante los meses más cálidos, cuando aumentan los riesgos de volatilización y deriva, y resulta clave porque compromete rindes, genera conflictos productivos y acelera el avance de regulaciones provinciales.
Los herbicidas hormonales o auxínicos, como 2,4-D, dicamba, picloram, MCPA o fluroxypyr, son herramientas históricas y fundamentales para el control de malezas de hoja ancha en los sistemas agrícolas argentinos. Su eficacia y selectividad explican su uso extendido en barbechos y en cultivos de gramíneas. Sin embargo, la incorporación de biotecnologías tolerantes a estos activos amplió de manera significativa la ventana de aplicación, llevándola a meses de altas temperaturas, donde el margen de error se reduce considerablemente.
Según el informe de la REM, la combinación entre mayor frecuencia de uso, aplicaciones en períodos ambientalmente críticos y la alta sensibilidad de numerosos cultivos explica el aumento de daños fuera del blanco y el crecimiento de conflictos entre productores, además del endurecimiento de normativas en distintas provincias.
Los herbicidas hormonales pueden causar daños a dosis extremadamente bajas, especialmente en cultivos sensibles implantados en ambientes cálidos.
Entre los cultivos más afectados, el algodón se destaca como uno de los más sensibles, incluso frente a exposiciones mínimas. Los daños se agravan cuando la afectación ocurre en estadios avanzados, con una menor capacidad de recuperación y un impacto directo sobre el rendimiento. El síntoma más característico es la malformación foliar conocida como "hoja pata de rana" o "en abanico", acompañada por retorcimiento de tallos y pecíolos, acortamiento de entrenudos, aborto de botones florales y deformación de cápsulas.
"En la última campaña se observaron daños en lotes de algodón con plantas que ya tenían 11 o 12 nudos. En estas situaciones, cuanto más avanzado está el ciclo del cultivo, mayor es el impacto productivo", advirtió el Ing. Agr. (Dr.) José Tarragó, del INTA Las Breñas y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE.
En términos fisiológicos, los herbicidas hormonales actúan imitando auxinas, hormonas naturales que regulan el crecimiento vegetal. En plantas susceptibles, este mecanismo provoca un crecimiento descontrolado, con síntomas como enrollamiento de hojas en forma de "cucharita", tallos retorcidos, reducción del crecimiento, aborto floral y, en casos severos, pérdidas significativas de rendimiento.
Estos principios activos se agrupan en distintas subclases químicas, con comportamientos y estructuras moleculares diferentes, tal como se resume en la siguiente tabla:
Clasificación de herbicidas auxínicos sintéticos según subclase
| Subclase química | Herbicida (año de descubrimiento) |
|---|---|
| Arilpicolinatos | Halauxifen-methyl (2015), Florpyrauxifen-benzyl (2018) |
| Benzoatos | Dicamba (1963) |
| Fenoxi-carboxilatos | 2,4-D (1945), 2,4-DB (1944), MCPA (1950) |
| Piridiloxi-carboxilatos | Fluroxypyr (1985) |
| Piridina-carboxilatos | Picloram (1963), Clopyralid (1977), Aminopyralid (2005) |
| Quinolina-carboxilatos | Quinclorac (1989) |
| Otros | Benazolin |
Además de la deriva física, la volatilidad aparece como uno de los principales factores de movimiento fuera del blanco. En el caso del 2,4-D, las formulaciones éster presentan un mayor riesgo frente a ácidos o sales, motivo por el cual desde 2019 está prohibido en Argentina el uso de éster butílico e isobutílico, según la resolución 466/2019 de Senasa.
Frente a este escenario, la calidad de aplicación se consolida como la principal herramienta para reducir riesgos, más allá de las normativas vigentes. Desde la REM recomiendan aplicar solo bajo condiciones climáticas adecuadas, evitar altas temperaturas, baja humedad relativa, vientos intensos e inversiones térmicas, priorizar formulaciones menos volátiles, reducir la generación de gotas finas, respetar zonas de amortiguamiento y realizar una limpieza exhaustiva de los equipos para evitar contaminaciones cruzadas.
Una mala decisión de aplicación puede transformar una herramienta clave en un problema productivo y territorial.
El avance de regulaciones provinciales en Chaco, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y Entre Ríos refleja la magnitud del problema. Sin embargo, el informe coincide en que la convivencia entre tecnologías de control altamente eficaces y sistemas productivos diversos dependerá, en gran medida, del uso responsable de los herbicidas hormonales, el cumplimiento de las buenas prácticas y una correcta toma de decisiones a campo.

