Agricultura

Insecticidas en maíz y soja: una nueva molécula que busca cambiar el control de plagas clave

El avance de plagas difíciles y los primeros signos de resistencia ponen en jaque al rinde de maíz y soja. En ese escenario, una nueva herramienta promete mayor rapidez, persistencia y eficacia en el manejo del cogollero y del complejo de orugas.

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El control de plagas vuelve a ocupar un lugar central en la agenda productiva argentina. Con márgenes cada vez más ajustados, cada decisión agronómica impacta directamente en el resultado final, y el manejo de insectos se transforma en un factor determinante del rinde. En ese contexto, Summit Agro lanzó Idaten, un insecticida de rápida acción, alta eficacia y marcada persistencia, orientado principalmente al control del gusano cogollero en maíz y de orugas defoliadoras en soja.

"Es una solución que será revolucionaria tanto en maíz como en soja, porque controla muy bien los lepidópteros en general", explica Carolina Martino, gerente de Desarrollo Comercial de la compañía. En maíz, el foco está puesto en Spodoptera frugiperda, una de las plagas más complejas de manejar y cuya incidencia puede definir el potencial productivo desde etapas tempranas del cultivo. "Idaten marcó un antes y un después, sobre todo en maíz, por su contundencia frente al cogollero", remarca.

Pero el alcance del producto va más allá. De acuerdo con ensayos realizados por el equipo técnico de la empresa junto a referentes especializados, Idaten también mostró un control muy eficaz sobre chicharrita (Dalbulus maidis) y sobre trips, una plaga cuya presencia en maíz comenzó a incrementarse en las últimas campañas y que hasta hace poco no figuraba entre las principales preocupaciones del cultivo. En soja, en tanto, el insecticida se destaca por su acción integral sobre todo el complejo de lepidópteros defoliadores, aportando una solución más completa dentro del esquema de manejo.

Insecticidas en maíz y soja: una nueva molécula que busca cambiar el control de plagas clave

Desde el punto de vista técnico, la molécula se caracteriza por un modo de acción novedoso, que provoca una desregulación en la transmisión nerviosa de los insectos. Esto se traduce en un rápido volteo y en una intoxicación tanto por contacto como por ingestión. "Si una gota toca al insecto, el control es inmediato. En el caso de los lepidópteros, la intoxicación ocurre al ingerir hojas tratadas, mientras que en plagas con aparato bucal picador-suctor, como Dalbulus, sucede al succionar", detalla Martino. La consecuencia es clara: la plaga pierde coordinación, detiene su daño en pocas horas y ve afectada su capacidad reproductiva.

Otro punto fuerte de Idaten es su formulación, que le permite absorberse rápidamente en el tejido vegetal, reduciendo de manera significativa el riesgo de lavado por lluvias. "En otros productos se requieren hasta seis horas para asegurar el ingreso a la planta. En este caso, la absorción es mucho más veloz y el producto queda almacenado en el mesófilo de la hoja", explica la especialista. A eso se suma su acción translaminar, que le permite pasar de la cara superior a la inferior de la hoja y controlar insectos con baja movilidad que se alojan en el envés, una ventaja clave en el manejo de trips.

En cuanto al uso a campo, Idaten muestra alta compatibilidad con las mezclas habituales de tanque, lo que facilita su incorporación en los esquemas de aplicación del productor. Además, es efectivo sobre todos los estadios larvales, aunque desde la empresa insisten en la importancia de respetar los umbrales de daño y aplicar en estadios tempranos, especialmente en el caso del cogollero. "Cuando las larvas 1 o 2 todavía están sobre la lámina foliar, el control es mucho más eficiente. Una vez que ingresan al cogollo, no hay producto que logre un control pleno", advierte Martino.

La problemática se vuelve aún más sensible si se tiene en cuenta que ya se observan poblaciones de cogollero con menor sensibilidad a eventos biotecnológicos. Recorridas recientes por Chaco y Santiago del Estero mostraron lotes donde parte de la población del insecto comienza a tolerar la presencia del gen modificado, lo que refuerza la necesidad de estrategias integradas. "Spodoptera es una de las plagas más difíciles de controlar porque tiene una gran capacidad innata de detoxificación. Por eso, muchas veces requiere dosis mucho más altas que otros lepidópteros", señala.

En ese esquema, Idaten se posiciona como una herramienta de alto valor dentro del manejo integrado de plagas, aportando eficacia química en combinación con genética, monitoreo y buenas prácticas agronómicas. De manera orientativa, desde Summit Agro recomiendan dosis de entre 300 y 400 cc/ha en maíz, y entre 150 y 200 cc/ha en soja, siempre siguiendo las indicaciones del marbete.

El desafío hacia adelante será anticiparse al daño, sostener la eficacia de las herramientas disponibles y adaptarse a un escenario donde las plagas evolucionan rápidamente. En ese camino, la incorporación de nuevas moléculas aparece como una pieza clave para proteger el rinde y sostener la competitividad del sistema productivo argentino.

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