Maní cordobés: la ciencia explica por qué es el más dulce del mundo y cómo potenciar su valor exportador
El clima frío y la nutrición con boro y zinc explican el dulzor único del maní de Córdoba, un diferencial clave para exportar.
El 22 de enero de 2026, investigadores del INTA Manfredi explicaron por qué el maní producido en Córdoba es el más dulce del mundo y cómo la fertilización con boro y zinc puede potenciar aún más ese atributo.
Importa porque el maní argentino destina el 95% de su producción a la exportación y el dulzor es un diferencial de calidad clave en los mercados internacionales.
Con el 95% de la producción destinada a exportación, la Argentina se consolida como el principal exportador mundial de maní, con envíos a más de 100 países.
Según la Cámara Argentina del Maní, para la campaña 2025/26 se proyectan 972.500 toneladas de maní en grano, de las cuales unas 750.000 toneladas se exportarán.
Este liderazgo no es casual. El maní argentino tiene una identidad propia que lo diferencia: es más dulce que el producido en otras regiones del mundo, gracias a las condiciones de suelo y ambiente donde se cultiva.
"El característico dulzor del maní cordobés se explica porque se desarrolla en una de las zonas más frías entre las regiones productoras del mundo", explicó María José Martínez, responsable del Laboratorio de Calidad de Granos del INTA Manfredi.
En ensayos comparativos con la variedad Florida Runner, enviados desde Georgia (Estados Unidos), las muestras cultivadas en Córdoba mostraron más del doble de contenido de sacarosa que las producidas en ambientes más cálidos.
Durante el llenado del grano, las temperaturas más bajas favorecen la hidrólisis del almidón hacia sacarosa, activando procesos fisiológicos que incrementan el dulzor. Ensayos liderados por el investigador Ricardo Haro incluso lograron diferenciar hasta siete grados de temperatura en el suelo, confirmando que los ambientes más fríos generan granos más dulces.
Las investigaciones más recientes demostraron que la nutrición también juega un papel clave.
"En zonas con deficiencia de boro, como el sur de Córdoba, la fertilización puede potenciar aún más el dulzor del grano", señaló Martínez. Incluso en áreas sin deficiencias marcadas, como Manfredi, se observaron mejoras en el contenido de azúcares.
Estos trabajos se desarrollan junto a la empresa AGD, en el marco de un convenio que ya lleva cinco campañas consecutivas, evaluando cómo boro y zinc influyen no solo en el rendimiento, sino también en el metabolismo de los carbohidratos.
Además del sabor, el maní argentino se destaca por su perfil nutricional:
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50% de grasas saludables, con omega-9 y omega-6
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28% de proteínas, con aminoácidos esenciales
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Minerales clave como magnesio, calcio, zinc y selenio
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Alto contenido de vitamina E y compuestos antioxidantes
El tegumento que recubre el grano también aporta componentes bioactivos con fuerte efecto antioxidante, reforzando su perfil como superalimento.
La línea de investigación del INTA Manfredi lleva décadas acompañando al sector manicero, con estudios de genotipo-ambiente y desarrollo de cultivares alto oleico.
Este trabajo fue clave incluso para destrabar mercados: cuando el Codex Alimentarius limitaba el contenido de ácido oleico al 72%, el maní argentino superaba el 80%, lo que impedía su ingreso a la Unión Europea.
Gracias a informes técnicos del INTA, en 2017 se modificó el estándar internacional, permitiendo el ingreso pleno del maní argentino a Europa.
"Ese aporte generó un beneficio concreto para el país, con apertura de mercados e ingreso de divisas", subrayó Martínez.
El dulzor del maní cordobés no es casualidad: es el resultado de ambientes fríos, manejo nutricional preciso y décadas de investigación pública-privada.
En un contexto global cada vez más exigente, la calidad y el agregado de valor siguen siendo la mejor estrategia para que el maní argentino mantenga su liderazgo mundial.

