Quinua bajo riego: en San Juan el INTA probó que rinde bien con la mitad del agua y alta calidad
Un estudio pionero del INTA San Juan generó datos locales sobre riego en quinua y abre una oportunidad concreta para diversificar la producción en Cuyo.
En San Juan, el 20 de enero de 2026, investigadores del INTA San Juan confirmaron que la quinua puede alcanzar rendimientos competitivos y buena calidad de grano usando solo el 50 % del agua que indican las referencias internacionales, un dato clave para productores que buscan alternativas eficientes bajo riego en la región de Cuyo.
El trabajo marca un hito para la agricultura argentina: es la primera vez que se generan datos locales, medidos en campo, sobre los requerimientos hídricos de la quinua en sistemas de riego. En una provincia donde el agua es un recurso estratégico, el impacto productivo y ambiental es directo.
La investigación, liderada por la especialista Nadia Bárcena, evaluó cómo responde la quinua a distintos regímenes hídricos. Los resultados fueron claros: con una lámina acumulada de entre 260 y 290 milímetros durante todo el ciclo, el cultivo logró rendimientos cercanos a los 1.700 kilos por hectárea.
"Con el 50 % del total de agua que sugiere la bibliografía internacional logramos buenos rendimientos potenciales", explicó Bárcena.
La reducción hídrica implicó una merma de solo entre el 10 y el 20 % respecto del máximo teórico, sin pérdidas significativas y con buena calidad comercial del grano, aunque con una leve disminución en su tamaño.
El ensayo ya suma tres campañas consecutivas y se realizó con la variedad Morrillos INTA, adaptada a las condiciones locales. El uso de riego por goteo fue central para el experimento, ya que permitió medir, controlar y ajustar con precisión cada aplicación de agua, aumentando la eficiencia natural del cultivo.
La quinua, si bien es rústica y tolerante a ambientes áridos, es muy sensible al exceso hídrico y al encharcamiento, por lo que el manejo fino del riego resulta determinante. En ese punto, el goteo mostró claras ventajas frente a sistemas por surco.
Hasta ahora, la producción de quinua en Argentina se apoyaba en experiencias del NOA, donde el cultivo depende mayormente de las lluvias. En Cuyo, donde el riego es imprescindible, no existían parámetros propios y confiables.
"Hoy podemos saber exactamente cuánta agua necesita la quinua para completar su ciclo", remarcó Bárcena. Ese conocimiento reduce riesgos, mejora la planificación y posiciona a la quinua como una alternativa real para diversificar sistemas bajo riego, en un contexto de creciente presión sobre el recurso hídrico.
Con datos locales, tecnología validada y una demanda global sostenida, la quinua suma previsibilidad y se perfila como una opción estratégica para productores sanjuaninos y de toda la región. En tiempos donde la eficiencia en el uso del agua define la competitividad, este avance del INTA aporta una herramienta concreta para el agro argentino.

