Raigrás anual impulsa la ganadería: tres variedades que prometen más rinde
Tres nuevas variedades de raigrás anual mejoran la producción de forraje y la eficiencia ganadera en distintos ambientes productivos del país.
El 7 de mayo de 2026, un equipo de investigadores del INTA presentó tres nuevas variedades de raigrás anual tetraploide -Josepedro INTA, Ñeri INTA y Apolo INTA- con el objetivo de fortalecer la producción forrajera y mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos. Este avance resulta clave porque impacta directamente en el rinde, la calidad del forraje y la rentabilidad del productor, variables centrales en los agronegocios.
En el contexto del campo argentino, donde la intensificación productiva y la sustentabilidad son cada vez más determinantes, la incorporación de nuevas pasturas se vuelve estratégica para optimizar la cadena de valor ganadera, tanto en carne como en leche.
El raigrás anual (Lolium multiflorum) se consolida como un recurso esencial en los esquemas forrajeros modernos. A diferencia de las variedades diploides, los materiales tetraploides presentan hojas más anchas, mayor concentración de carbohidratos solubles y mejor palatabilidad, lo que se traduce en mayor consumo animal y mejores conversiones productivas.
"Estos nuevos cultivares combinan alta producción de forraje, sanidad y adaptación a distintos ambientes", explicó Alejo Re. En la misma línea, Mariela Acuña destacó que la variabilidad genética lograda amplía las opciones de manejo para los productores, un factor clave para mejorar la eficiencia en sistemas mixtos o intensivos. Cada uno de los nuevos materiales responde a distintas necesidades productivas:
- Josepedro INTA: ciclo intermedio, alta estabilidad productiva y destacada producción en invierno y primavera temprana.
- Ñeri INTA: ciclo intermedio a corto, ideal para planteos de uso forrajero intensivo y de rápida rotación.
- Apolo INTA: mayor ancho de hoja, recomendado para ambientes de alto potencial productivo.
Esta diversidad permite ajustar la elección del cultivar según el sistema, mejorando la planificación forrajera, el manejo del ganado bovino y la eficiencia en feedlot o sistemas pastoriles, optimizando además el uso de insumos y recursos.
El desarrollo fue llevado adelante por equipos técnicos en distintas estaciones experimentales, en articulación con el sector privado. Las variedades ya cuentan con acuerdos de licenciamiento, lo que permitirá su rápida adopción y difusión en el mercado, impactando positivamente en la producción forrajera y la sustentabilidad del sistema.
El programa de mejoramiento, iniciado a fines de los 90, avanzó en tolerancia a enfermedades, producción invernal y generación de semilla, incorporando en los últimos años herramientas de selección genética y cruzamientos avanzados, alineados con la innovación agropecuaria argentina.
En un escenario marcado por el cambio climático, la variabilidad económica y la presión sobre los costos, disponer de pasturas más eficientes resulta clave para sostener la rentabilidad del productor. Estas nuevas variedades contribuyen a la intensificación sostenible, mejorando la productividad sin comprometer los recursos naturales.
Además, abren oportunidades en términos de seguridad alimentaria, trazabilidad y agregado de valor, aspectos cada vez más relevantes en los mercados globales.
La incorporación de estas variedades refuerza el camino hacia una ganadería más eficiente, tecnificada y sustentable. La genética aplicada a las pasturas se posiciona como una herramienta estratégica para mejorar rindes, optimizar recursos y fortalecer la competitividad del campo argentino.

