Agricultura

Soja: semana decisiva tras lluvias con rindes altos pero serios problemas de calidad

Tras excesos hídricos en abril, la cosecha de soja acelera en la región núcleo, pero persisten demoras y caída en la calidad del grano.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La cosecha de soja argentina ingresó en una etapa decisiva a comienzos de mayo de 2026, tras un cambio en las condiciones climáticas que permitió reactivar las labores en el núcleo productivo luego de semanas de lluvias intensas. Este giro resulta clave para el campo y la rentabilidad de los agronegocios, ya que si bien se logró acelerar el ritmo de trabajo, persisten retrasos importantes y un deterioro en la calidad del grano que impacta directamente en la comercialización y en el precio de los granos.

De acuerdo con el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha avanza sobre el 18,3 % del área apta, que abarca 17,2 millones de hectáreas, con un rinde promedio de 37 quintales por hectárea. Sin embargo, este progreso todavía refleja una demora de 11 puntos porcentuales respecto del promedio de las últimas campañas, evidenciando cómo los excesos hídricos alteraron la logística, la infraestructura vial rural y la dinámica habitual de la cosecha.

Soja: semana decisiva tras lluvias con rindes altos pero serios problemas de calidad

En el corazón productivo del país, la Bolsa de Comercio de Rosario destacó un cambio significativo en los últimos días: en apenas una semana se recolectó cerca de un millón de hectáreas, lo que permitió alcanzar el 68 % del área cosechada en la región núcleo. Aun así, el dato sigue por debajo del 90 % histórico para esta altura del ciclo, lo que marca que la recuperación es fuerte pero todavía insuficiente para compensar el atraso acumulado durante abril.

El avance, además, muestra un mapa productivo desigual. El sudeste de Córdoba lidera con un 80 % de progreso, mientras que el sur de Santa Fe alcanza el 65 % y el noreste bonaerense se ubica en torno al 60 %. En contraste, el noroeste de Buenos Aires continúa rezagado con apenas el 45 %, condicionado por la falta de piso y las dificultades para el ingreso de maquinaria. Este escenario pone en evidencia que la eficiencia operativa del sistema agrícola argentino sigue altamente atada al clima, incluso en contextos de alta tecnificación.

Más allá del ritmo de cosecha, el principal foco de preocupación se concentra en la calidad del grano. Las lluvias acumuladas, que en muchas zonas oscilaron entre 150 y 200 milímetros durante abril, generaron un escenario complejo para la sanidad vegetal. En localidades del sur de Santa Fe, como Bigand y Acebal, se detectan niveles elevados de granos verdes, manchados y brotados, con picos que alcanzan el 50 % de las muestras analizadas. A esto se suman problemas de humedad que oscilan entre el 15 % y el 19 %, además de impurezas que complican los estándares de comercialización.

Soja: semana decisiva tras lluvias con rindes altos pero serios problemas de calidad

En el sudeste de Córdoba, el panorama también refleja el impacto del exceso de agua, con entre el 10 % y el 15 % de los lotes afectados por enfermedades fúngicas. Esta situación obliga a los productores a aplicar mayores insumos y agroquímicos, como desecantes, para poder avanzar con la cosecha, lo que incrementa los costos y presiona sobre la rentabilidad final del ciclo.

A pesar de estas dificultades, los indicadores productivos muestran una notable resiliencia del sistema agrícola argentino. En la región núcleo, los rindes promedio se ubican en 39,9 qq/Ha, superando las expectativas iniciales y consolidando valores por encima de los registros históricos en varias zonas. Este desempeño permite sostener una proyección nacional de 48,6 millones de toneladas, lo que confirma que el impacto del clima fue más operativo y cualitativo que sobre el potencial productivo.

En paralelo, el maíz refuerza el escenario positivo con un avance cercano al 95 % de la cosecha y una producción estimada en 19,5 millones de toneladas, impulsada por una mayor superficie sembrada y un alto nivel de tecnificación. La combinación de ambos cultivos proyecta un volumen conjunto de 36,5 millones de toneladas en la región núcleo, superando campañas anteriores y consolidando el peso de la agricultura en la generación de divisas.

Soja: semana decisiva tras lluvias con rindes altos pero serios problemas de calidad

Con este contexto, el mercado de futuros y la comercialización comienzan a reflejar la tensión entre volumen y calidad, dos variables clave que definirán el resultado económico de la campaña. Mientras los rindes sostienen el ingreso de producción, los problemas de calidad pueden generar descuentos y afectar el valor agregado, en un escenario donde también inciden las retenciones y la volatilidad del tipo de cambio.

De cara a los próximos días, el foco está puesto en aprovechar cada ventana climática favorable para avanzar con la cosecha. Si bien se espera cierta estabilidad en el corto plazo, la posibilidad de nuevas lluvias en el norte del área agrícola mantiene en alerta al sector, que enfrenta una etapa donde la gestión del tiempo, la logística y la toma de decisiones serán determinantes para sostener la eficiencia productiva.

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