Agricultura

La soja entra en una semana decisiva: el calor aprieta, no llegan las lluvias y crece la preocupación en el campo

El cultivo entra en su fase más sensible con altas temperaturas, lluvias erráticas y señales de recorte productivo en varias zonas clave.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

Esta semana, en pleno enero, la soja de primera en Argentina ingresa en su período crítico bajo una combinación adversa de altas temperaturas y lluvias muy desparejas, según relevamientos de las bolsas y técnicos regionales. El fenómeno afecta principalmente a la región núcleo, donde se concentra gran parte de la producción nacional, y es clave porque define el rinde de la campaña gruesa, con impacto directo en los ingresos del productor, el flujo exportador y el ingreso de divisas.

El clima retomó el rol protagónico en la escena productiva. Con máximas que rozan los 37 °C y una marcada falta de precipitaciones generalizadas, el cultivo acelera el consumo de agua justo cuando comienza a definir número de vainas y granos. Las lluvias recientes, lejos de recomponer perfiles, mostraron una distribución errática, dejando amplias zonas sin alivio hídrico.

La soja entra en una semana decisiva: el calor aprieta, no llegan las lluvias y crece la preocupación en el campo

El escenario se replica a escala país. De acuerdo con el último Panorama Agrícola, la condición hídrica adecuada y óptima de la soja cayó con fuerza, especialmente en el sur de Córdoba y el oeste bonaerense. La soja de primera ya transita su etapa más sensible, mientras que la de segunda muestra dificultades para cerrar el entresurco, una señal clara de estrés en ambientes con menor disponibilidad de agua.

Dentro del mapa nacional, la región núcleo concentra hoy la mayor preocupación. En Baradero, técnicos advierten plantas con menor altura, abortos foliares y riesgo sobre flores y vainas. En Piedritas ya se observan pérdidas de potencial y cultivos manchoneados, sobre todo en ambientes restrictivos.

En Junín y Marcos Juárez, el cultivo podría resistir apenas unos días más sin lluvias, mientras que en San Gregorio y Bigand el panorama es más delicado: sin agua, los lotes de loma no lograrían cerrar surco. Incluso en Carlos Pellegrini, donde llovió algo más, se necesita un nuevo evento para sostener el desarrollo normal.

La soja entra en una semana decisiva: el calor aprieta, no llegan las lluvias y crece la preocupación en el campo

Los datos agregados confirman lo que se ve a campo. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, unas 450.000 hectáreas de soja de primera se encuentran en condición regular, tras un deterioro de 13 puntos porcentuales en solo una semana.

Hoy, el 20 % del área presenta escasez hídrica y el 65 % humedad regular, dejando un margen muy estrecho si las lluvias no se reactivan pronto. En términos fenológicos, el 55 % del cultivo inicia fructificación y un 5 % ya está en R4, elevando el riesgo de pérdidas irreversibles.

El maíz temprano todavía mantiene una condición general aceptable, pero en zonas sin lluvias los ajustes ya son visibles. En el sudeste cordobés, especialmente hacia Marcos Juárez, se estiman pérdidas de rinde de entre 30 y 50 %. En sectores de San Pedro y Baradero, las expectativas también se recortaron, con chances de cosechas adelantadas en los lotes más castigados.

El arranque de la semana estará dominado por una ola de calor con máximas de 35 a 38 °C y noches poco reparadoras. Recién hacia mitad de semana podría avanzar un frente débil con lluvias aisladas, aunque con acumulados inciertos, según reportes regionales.

Con la soja de primera en plena definición de rinde, cada día cuenta. Cada milímetro que no cae en esta ventana crítica puede marcar la diferencia entre sostener el potencial productivo o confirmar los primeros recortes de la campaña.

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