Agricultura

Trigo en alerta: el costo de la urea amenaza US$ 3.000 millones para el campo

La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó una fuerte caída en la siembra de trigo por el encarecimiento de la urea. Pese a la buena humedad, crece la preocupación en el agro.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advirtió este 13 de mayo de 2026 que la siembra de trigo podría caer en 500.000 hectáreas en la próxima campaña 2026/27 debido al fuerte aumento del precio de la urea, un insumo clave para sostener los rindes del cultivo. La noticia genera preocupación en el campo porque llega luego de una campaña histórica y en un contexto donde las condiciones hídricas son consideradas muy favorables para arrancar la siembra.

El informe de la entidad rosarina expuso una paradoja que hoy domina al sector agrícola argentino: hay agua y potencial productivo, pero los costos amenazan la rentabilidad. La suba internacional de los fertilizantes nitrogenados, impulsada por la tensión geopolítica y la guerra en Medio Oriente, se transformó en el principal enemigo del cereal.

Trigo en alerta: el costo de la urea amenaza US$ 3.000 millones para el campo

La última campaña de trigo había dejado números históricos para la producción argentina. Con 7,16 millones de hectáreas sembradas y una cosecha récord de 29,5 millones de toneladas, el cereal mostró uno de los mejores desempeños de los últimos años gracias a un clima favorable y rindes excepcionales.

Sin embargo, la nueva campaña arrancaría con un panorama distinto. Según la BCR, la superficie implantada podría bajar a 6,66 millones de hectáreas, lo que implicaría una caída interanual cercana al 7%.

Aun así, desde la entidad aclararon que, de concretarse ese escenario, se trataría igualmente de la quinta mayor siembra de trigo de los últimos 17 años, un dato que refleja la relevancia estratégica del cultivo dentro de la cadena de valor agroindustrial argentina.

El eje central de la preocupación pasa por el valor de la urea. Actualmente, el fertilizante cotiza alrededor de US$ 1.000 por tonelada, un nivel similar al registrado en mayo de 2022. Pero existe una diferencia determinante: en aquel momento el trigo valía cerca de US$350 por tonelada, mientras que hoy ronda apenas los US$ 230.

Trigo en alerta: el costo de la urea amenaza US$ 3.000 millones para el campo

Ese desfasaje golpea de lleno sobre los márgenes del productor y pone en duda las estrategias de inversión para la campaña fina. En términos productivos, la relación insumo-producto se deterioró de manera drástica, afectando especialmente a quienes dependen de altos niveles de fertilización para sostener rindes competitivos.

Desde el sector advierten que el encarecimiento de los insumos podría modificar decisiones agronómicas clave, como el nivel de tecnología aplicada, la dosis de fertilización e incluso la elección de lotes para sembrar.

Uno de los datos más llamativos del informe es que las condiciones de humedad en los perfiles del suelo son mejores que las registradas en mayo de 2021, año que marcó un récord de siembra con 6,9 millones de hectáreas implantadas.

"Analizando los perfiles en los dos metros de suelo, las condiciones actuales son mejores que las de 2021", destacaron desde la entidad. Ese antecedente alimenta la expectativa de lograr una buena implantación en gran parte de la región agrícola.

Sin embargo, el contexto económico vuelve a imponerse sobre el potencial climático. La volatilidad internacional, los costos logísticos y la presión financiera sobre el productor generan cautela al momento de definir inversiones para la nueva campaña.

Trigo en alerta: el costo de la urea amenaza US$ 3.000 millones para el campo

La situación vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes desafíos estructurales del agro argentino: cómo mantener la competitividad y la sustentabilidad productiva en un escenario de altos costos y precios internacionales más débiles.

La evolución del mercado de fertilizantes y del precio internacional del cereal será determinante en las próximas semanas. Mientras tanto, el campo argentino enfrenta una campaña donde el clima acompaña, pero la economía vuelve a convertirse en el principal factor de incertidumbre.

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