Agricultura

Trigo: las lluvias destrabaron la siembra y renace la expectativa de una gran campaña

Las precipitaciones llegaron a tiempo en la región núcleo y aceleraron la implantación. El cultivo ya cubre más de la mitad del área proyectada.

María José Huerta
Periodista agroalimentaria enfocada en cadenas de valor, agricultura sostenible y acuerdos comerciales, con especial atención al impacto de estas dinámicas en los sistemas agroalimentarios de América Latina.

Las lluvias registradas durante los últimos días permitieron reactivar la siembra de trigo en la región núcleo y elevar el avance de implantación al 52% del área prevista, según informó este viernes la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). La mejora en las condiciones hídricas llegó en un momento clave para los productores, que venían preocupados por la falta de agua durante mayo, y resulta fundamental porque define el potencial productivo de uno de los cultivos más importantes para el ingreso de divisas y la economía agropecuaria argentina.

Tras varias semanas de incertidumbre, las precipitaciones devolvieron la confianza a los productores y permitieron aprovechar la ventana óptima para la implantación de variedades intermedias. Desde la BCR calificaron a las lluvias como "muy oportunas", destacando que llegaron justo cuando comenzaban a crecer las dudas sobre la evolución de la campaña.

La recuperación de la humedad en los perfiles cambió el escenario productivo y, especialmente en el oeste de la región núcleo, fue determinante para garantizar una correcta emergencia y un establecimiento vigoroso de los cultivos.

Los datos relevados por la Bolsa rosarina muestran que ya se implantaron 110.000 hectáreas de trigo, lo que representa un avance del 52% sobre la superficie proyectada. Si bien el ritmo de siembra todavía se encuentra dos puntos porcentuales por debajo del promedio de los últimos cinco años, el ingreso de humedad permitió recuperar parte del terreno perdido y sostener las expectativas de una buena campaña fina.

El sudeste de Córdoba lidera el avance con un 75% de la superficie ya sembrada, seguido por el centro-sur de Santa Fe con un 70% y el sur santafesino con un 65%.

El comportamiento climático continúa siendo el principal factor que determina el avance de las labores. En sectores donde las precipitaciones fueron insuficientes, los productores mantienen la cautela. Ese es el caso de Bigand, donde los técnicos advierten que todavía son necesarios al menos 20 milímetros adicionales para completar la implantación de los lotes pendientes. Incluso alertan que, si las lluvias no llegan en el corto plazo, parte de la superficie originalmente destinada a trigo podría migrar hacia soja.

La situación también muestra diferencias regionales. Mientras el noroeste bonaerense alcanzó un avance del 25%, el noreste de Buenos Aires presenta el menor progreso, con apenas un 15% de la superficie sembrada.


La evolución de la campaña es seguida de cerca por productores y mercados debido a la importancia económica del cereal. El trigo representa una de las principales fuentes de ingresos para miles de establecimientos agrícolas y constituye además un componente clave en la generación de exportaciones. La rentabilidad agrícola continúa condicionada por los costos, la presión impositiva y la necesidad de generar divisas, una buena campaña triguera puede convertirse en un factor determinante para el movimiento económico de numerosas regiones productivas.

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