Zona Nucleo: Golpe a la campaña de trigo: el exceso de lluvias obliga a cambiar los planes
Las lluvias frenaron la siembra en la zona núcleo y obligan a muchos productores a cambiar de estrategia. El trigo pierde terreno y el maíz gana protagonismo.
Cuando la campaña de trigo parecía encaminarse hacia uno de los mejores comienzos de los últimos años, el clima volvió a cambiar las reglas del juego. Las lluvias acumuladas durante el otoño dejaron lotes anegados y caminos intransitables en buena parte de la zona núcleo, poniendo en duda la siembra de 100.000 hectáreas. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el avance de implantación ya alcanza el 92%, pero las últimas hectáreas previstas podrían quedar fuera del cereal. Para muchos productores, la alternativa ya no pasa por esperar que el suelo se seque, sino por replantear la estrategia y destinar esos campos al maíz.
El problema se concentra principalmente en el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires, donde la falta de piso impide el ingreso de las sembradoras justo en el tramo final de la ventana de implantación. A pesar de ello, los técnicos destacan que los lotes ya sembrados presentan un muy buen estado sanitario y un desarrollo favorable, aunque las bajas temperaturas y el exceso de humedad están demorando la emergencia en algunos cuadros implantados durante las últimas dos semanas.
Las precipitaciones de otoño superaron los 300 milímetros en varias localidades de la región núcleo y modificaron completamente la planificación agrícola. A la imposibilidad de ingresar con maquinaria se suma otro problema: la escasa disponibilidad de semillas de ciclos más cortos, una herramienta clave para quienes necesitan sembrar fuera de fecha.
Mientras algunos productores mantienen la esperanza de aprovechar una ventana de buen tiempo prevista para la próxima semana, otros decidieron no seguir esperando. La incertidumbre climática ya comenzó a trasladar hectáreas del trigo hacia el maíz, un cambio que podría alterar el esquema productivo de la campaña 2026/27 si las condiciones continúan complicadas.
Las mayores demoras se observan en el norte bonaerense, donde todavía queda sin sembrar el 17% del área prevista, mientras que en el sur santafesino resta implantar cerca del 7%. En ese contexto, desde la BCR advirtieron que hay productores trabajando en condiciones poco adecuadas, una decisión que podría afectar la calidad de implantación y el potencial de rendimiento del cultivo.
Hace apenas un año, la principal preocupación era la falta de agua. Hoy ocurre exactamente lo contrario. La alta probabilidad de un evento El Niño modificó completamente las perspectivas climáticas, dejando atrás varios ciclos dominados por la sequía y dando paso a un escenario donde el exceso hídrico se convirtió en el principal desafío.
Paradójicamente, el agua ya no limita el potencial productivo, pero sí las tareas de implantación. Para la agricultura argentina, completar la superficie prevista de trigo resulta estratégico porque el cereal representa uno de los principales generadores de divisas durante la campaña fina. Cada hectárea que finalmente no se siembre implicará menos producción disponible para exportación y podría fortalecer aún más la apuesta por el maíz en la próxima campaña.
Con el pronóstico indicando una mejora temporaria del tiempo durante los próximos días, el sector mantiene una última expectativa para completar la siembra. Sin embargo, si el barro continúa dominando los lotes, la campaña triguera podría cerrar con una superficie inferior a la proyectada y con un cambio de estrategia que ya comenzó a extenderse entre los productores de la región núcleo.

