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Granja Tres Arroyos profundiza su crisis y enciende una alarma en la avicultura

La principal avícola del país tomó una decisión que sacude al sector y reabre el debate sobre exportaciones, costos y competitividad.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La histórica empresa avícola Granja Tres Arroyos confirmó el despido de 255 trabajadores de su planta de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, una decisión ejecutada en las últimas horas y fundamentada por la compañía en la caída de las exportaciones, el impacto de la gripe aviar, el aumento de los costos y la sobreoferta en el mercado interno. La medida afecta a una planta que empleaba a unas 700 personas y vuelve a poner en el centro del debate la delicada situación de una de las cadenas productivas más importantes de la agroindustria argentina.

La empresa atribuye la decisión al derrumbe de las exportaciones

En los telegramas enviados a los trabajadores, Granja Tres Arroyos explicó que los despidos se encuadran en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla la extinción del vínculo laboral por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador. Según la firma, las restricciones comerciales derivadas de los brotes de influenza aviar registrados desde 2023 afectaron severamente el acceso a mercados internacionales, especialmente China, principal destino de sus exportaciones. A ello sumó el incremento sostenido de los costos de producción y la caída de los precios por la mayor oferta de carne aviar en el mercado doméstico.

Granja Tres Arroyos profundiza su crisis y enciende una alarma en la avicultura

Una crisis que expone la fragilidad del negocio avícola argentino

La empresa aseguró que atravesó "circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad", que deterioraron su situación económica, financiera y productiva. Además de la pérdida de mercados externos, sostuvo que enfrentó conflictos operativos y gremiales que redujeron la producción y los niveles de faena. Desde la compañía afirmaron que previamente intentaron implementar distintas estrategias para preservar la actividad y sostener la mayor cantidad posible de puestos de trabajo, aunque consideraron que esas medidas no alcanzaron para revertir la crisis. La planta de Concepción del Uruguay, de hecho, había interrumpido su producción durante mayo de este año.

Granja Tres Arroyos profundiza su crisis y enciende una alarma en la avicultura

La decisión fue rechazada por la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) de Concepción del Uruguay. Ambas organizaciones denunciaron que entre los despedidos hay delegados sindicales, calificaron las cesantías como masivas y cuestionaron que la empresa avanzara con esta medida mientras continúan negociaciones con los gobiernos de Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba para intentar sostener el funcionamiento de las plantas. También denunciaron que los trabajadores acumulan más de cinco quincenas de atraso salarial, una situación que agrava la incertidumbre de cientos de familias.

El caso de Granja Tres Arroyos refleja las dificultades que enfrenta la industria avícola argentina en un escenario de menor competitividad internacional, elevados costos internos y mercados externos aún afectados por las consecuencias sanitarias de la gripe aviar. Para el sector agroindustrial, el episodio representa una señal de alerta sobre la necesidad de recuperar mercados, fortalecer la competitividad exportadora y evitar que nuevas restricciones comerciales o problemas de rentabilidad continúen afectando el empleo. Mientras los gremios reclaman diálogo y la preservación de las fuentes laborales, la incertidumbre se extiende sobre el futuro de una de las principales empresas avícolas del país.

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