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Agro argentino: en diez años cayó la soja y el maíz ganó la batalla por la superficie

La producción creció 14% en diez años, pero cambió el negocio: cayó la soja de primera y avanzaron maíz, trigo, girasol y cebada.

María Fernanda Solís
Periodista agroalimentaria especializada en comercio regional, sostenibilidad, logística y tendencias globales del sector agroindustrial.

La producción de los seis principales cultivos de la Argentina creció 14% entre las campañas 2014/15 y 2024/25, al pasar de unos 118 a 135 millones de toneladas, según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) basado en datos oficiales de la Secretaría de Agricultura. Pero el dato que realmente importa para el negocio agrícola es otro: el país modificó profundamente qué produce. La soja de primera retrocedió mientras el maíz, el trigo, la soja de segunda, el girasol y la cebada ganaron espacio, una transformación que alteró rotaciones, regiones productivas y saldos destinados a los principales corredores exportadores.

El cambio tiene números contundentes. La soja de primera cayó 27%, desde 51 hasta 37 millones de toneladas, mientras el maíz aumentó 53%, de 34 a 52 millones. Esto significa que el cereal incorporó casi 18 millones de toneladas entre las dos campañas comparadas y fue el cultivo que más contribuyó al crecimiento absoluto de la producción argentina. Al mismo tiempo, el trigo avanzó 33%, desde 14 hasta 18,5 millones de toneladas, y la soja de segunda creció 35%, desde 10 hasta 14 millones. El resultado fue una matriz menos concentrada en la soja de primera y con un peso creciente de los cereales y las rotaciones.

Soja en Argentina: el mapa de la caída de la producción de soja de primera entre 2014/15 y 2024/25 muestra los principales retrocesos en la zona núcleo. Fuente: BCR en base a SAGyP.

Maíz y doble cultivo: los grandes ganadores del nuevo mapa agrícola

La transformación fue especialmente visible en la zona núcleo. La caída de la soja de primera se concentró en el centro-sur de Córdoba, sur de Santa Fe y norte bonaerense, territorios donde había tenido un enorme protagonismo en 2014/15. Unión, Marcos Juárez, Río Cuarto y Roque Sáenz Peña registraron importantes retrocesos de soja de primera, al igual que General López, en Santa Fe, y Pergamino, en Buenos Aires. Parte de ese espacio fue ocupado por maíz y por el esquema trigo-soja de segunda. Es decir, no se trató simplemente de producir menos soja, sino de una reconfiguración de las decisiones productivas dentro de los mismos territorios agrícolas.

Maíz en Argentina: Córdoba y el oeste bonaerense lideraron el crecimiento productivo durante la última década, mientras el cereal ganó terreno frente a la soja de primera. Fuente: BCR en base a SAGyP.googletag.cmd.push(function(){googletag.display('banner_nota_300x250_2')});

Maíz en Argentina: Córdoba y el oeste bonaerense lideraron el crecimiento productivo durante la última década, mientras el cereal ganó terreno frente a la soja de primera. Fuente: BCR en base a SAGyP.

Córdoba estuvo en el corazón del salto maicero. Marcos Juárez agregó alrededor de 1,3 millones de toneladas entre las campañas comparadas; General Roca, 1,2 millones; Río Cuarto, 1,1 millones; Unión, 930.000 toneladas; y Roque Sáenz Peña, otras 738.000. También hubo avances importantes en el oeste de Buenos Aires, con Trenque Lauquen, Rivadavia y Coronel Suárez entre los distritos destacados. En numerosos departamentos, el maíz ocupó precisamente el terreno que dejó la soja de primera, aunque hubo zonas donde ocurrió el proceso contrario y el cereal perdió producción frente a otros cultivos.

Soja de segunda en Argentina: el doble cultivo con trigo ganó participación y modificó las rotaciones agrícolas en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Santiago del Estero. Fuente: BCR en base a SAGyP.

Soja de segunda en Argentina: el doble cultivo con trigo ganó participación y modificó las rotaciones agrícolas en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Santiago del Estero. Fuente: BCR en base a SAGyP.

El otro cambio estructural fue el avance del doble cultivo trigo-soja de segunda. La producción triguera aumentó 33% y la soja de segunda, 35%. Ambos movimientos están vinculados: sembrar trigo durante el invierno permite implantar posteriormente soja sobre el mismo lote. El trigo avanzó especialmente en Entre Ríos, el norte bonaerense y el centro santafesino, mientras la soja de segunda mostró incrementos relevantes en esas provincias y en Santiago del Estero. Parte de la soja que desapareció como cultivo de primera reapareció así dentro de esquemas más intensivos de producción, aumentando la diversificación de las rotaciones.

El girasol también dejó una señal fuerte. Fue el cultivo con mayor crecimiento relativo de la década: avanzó 77% y sumó unas 2,4 millones de toneladas. El sur bonaerense continuó siendo su principal territorio productivo, pero también hubo aumentos importantes en Córdoba y Santa Fe. La cebada, por su parte, creció alrededor del 66%, con una expansión concentrada fundamentalmente en el sur de Buenos Aires. En el extremo opuesto quedó el sorgo: fue el único de los seis principales cultivos cuya producción retrocedió, con una caída cercana al 8%, en buena medida frente al avance que tuvo el maíz durante el período analizado.

Reglas de juego y regiones: por qué cambió la agricultura argentina

La transformación tampoco puede explicarse solamente desde la agronomía. El análisis de la BCR destaca cambios institucionales que modificaron los incentivos económicos para producir, entre ellos la eliminación de los ROE Verde desde diciembre de 2015. Esos registros funcionaban como restricciones cuantitativas a las exportaciones y deprimían los precios recibidos por los productores. Posteriormente se implementaron los denominados volúmenes de equilibrio para trigo y maíz, eliminados en mayo de 2024. A esas modificaciones se sumaron innovaciones productivas, entre ellas la creciente adopción del maíz tardío, que permitió modificar estrategias y ampliar las posibilidades del cereal.

 Producción agrícola argentina por región: el Sur lideró el crecimiento de la última década con 9,7 millones de toneladas adicionales, impulsado principalmente por maíz, cebada y soja de segunda. Fuente: BCR en base a SAGyP.

 Producción agrícola argentina por región: el Sur lideró el crecimiento de la última década con 9,7 millones de toneladas adicionales, impulsado principalmente por maíz, cebada y soja de segunda. Fuente: BCR en base a SAGyP.

La dimensión territorial termina de mostrar la magnitud del cambio. La Región Sur fue la gran ganadora: su producción total creció 41% y agregó cerca de 9,7 millones de toneladas. Allí el maíz aumentó 185%, acompañado por subas de 82% en cebada y 86% en soja de segunda. La Región Centro aumentó su producción 8%, aunque con una fuerte transformación interna: la soja de primera cayó 28%, mientras el maíz avanzó 44% y el trigo 55%. La Región Norte, en cambio, fue la única con saldo negativo, con una disminución del 3%, afectada entre otros factores por la caída del maíz durante 2024/25 ante el temor generado por la chicharrita.

Para la Argentina, la radiografía de la década deja una conclusión económica relevante. El país produjo alrededor de 17 millones de toneladas más, pero, sobre todo, cambió la composición de esa producción. La menor dependencia de la soja de primera, el crecimiento del maíz, la expansión del doble cultivo y el mayor protagonismo de cereales muestran hasta qué punto las decisiones del productor responden a tecnología, riesgo, precios y reglas comerciales. De cara a la próxima década, el desafío será convertir esa diversificación en mayor competitividad exportadora y agregado de valor, en un escenario donde logística, derechos de exportación y previsibilidad seguirán condicionando cuánto del potencial productivo argentino llega efectivamente a los mercados.

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