Agricultura

Alerta en el Alto Valle: la plaga que pone en riesgo las exportaciones de manzanas y peras

El sector frutícola acordó una estrategia regional para combatir la carpocapsa y resguardar la producción de manzanas y peras, clave para las exportaciones argentinas.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La carpocapsa, también conocida como "polilla del durazno", volvió a ocupar un lugar central en la agenda de la fruticultura argentina luego de una reunión realizada el jueves 6 de agosto en la sede del Centro Regional Patagonia Norte del Senasa. Allí, representantes del INTA, Senasa, los gobiernos de Río Negro y Neuquén, productores y exportadores acordaron avanzar en una estrategia regional para fortalecer el control de esta plaga. La decisión cobra relevancia porque la sanidad de las manzanas y peras del Alto Valle resulta determinante para sostener el acceso a los mercados internacionales y preservar la competitividad de una de las principales economías regionales del país.

Alerta en el Alto Valle: la plaga que pone en riesgo las exportaciones de manzanas y peras

La decisión fue adoptada durante un encuentro que reunió a los principales actores de la cadena frutícola con el objetivo de analizar la situación de Cydia pomonella, nombre científico de la carpocapsa, considerada desde hace décadas uno de los mayores desafíos sanitarios para la producción regional. Como principal resultado, se resolvió conformar una mesa técnica público-privada destinada a coordinar acciones conjuntas entre organismos oficiales, entidades técnicas, productores, empaques y exportadores. La iniciativa apunta a consolidar una respuesta integral frente a una problemática que afecta tanto la producción primaria como la inserción comercial de la fruta argentina en el exterior.

INTA y Senasa liderarán el trabajo técnico y sanitario

Desde el INTA destacaron que la carpocapsa constituye una de las principales amenazas para la producción de manzanas y peras del Alto Valle, debido a que compromete la calidad comercial de los frutos y puede generar restricciones fitosanitarias en mercados internacionales cada vez más exigentes. En ese contexto, el organismo aportará sus capacidades de investigación, experimentación y extensión rural, mientras que el Senasa reforzará las tareas de monitoreo, fiscalización y control sanitario. El objetivo común será mejorar la prevención mediante herramientas técnicas y estrategias coordinadas que permitan reducir el impacto de la plaga sobre toda la región.

Alerta en el Alto Valle: la plaga que pone en riesgo las exportaciones de manzanas y peras

La propuesta contempla un esquema de trabajo permanente donde participarán todos los eslabones de la cadena frutícola. La intención es generar una planificación regional que supere las acciones aisladas de cada establecimiento productivo, ya que el manejo de la carpocapsa requiere intervenciones coordinadas para lograr resultados efectivos. Los participantes coincidieron en que mantener elevados estándares sanitarios es indispensable para preservar la reputación internacional de la fruta argentina, especialmente en un contexto donde los compradores demandan mayores garantías de trazabilidad, calidad e inocuidad.

Además de representantes del Senasa y el INTA, participaron funcionarios de los gobiernos de Río Negro y Neuquén, integrantes de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén y directivos de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI). Todos coincidieron en que fortalecer la articulación público-privada será clave para sostener la competitividad del Alto Valle, una región estratégica para las exportaciones argentinas de frutas de pepita. La nueva mesa técnica buscará transformar ese consenso en acciones concretas que permitan contener el avance de una plaga que continúa siendo uno de los mayores desafíos para la fruticultura nacional.

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