Agricultura

Fertilización foliar: el INTA prueba una estrategia que mejora rindes en papa y maní

Ensayos del INTA Famaillá en Tucumán mostraron mejoras productivas con nutrición foliar planificada, una herramienta para ganar eficiencia en el campo.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

El INTA Famaillá informó este miércoles 26 de agosto que ensayos realizados en Tucumán comprobaron mejoras de rendimiento en papa y maní mediante esquemas planificados de fertilización foliar. Las experiencias, correspondientes a las campañas 2024 y 2024/25, muestran que aplicar nutrientes sobre las hojas en momentos estratégicos puede complementar la fertilización del suelo, corregir rápidamente deficiencias y mejorar la eficiencia nutricional. Para el productor, el dato cobra relevancia económica porque abre una alternativa para aprovechar mejor los insumos y sostener el potencial productivo de los cultivos.

La técnica se apoya en la capacidad de las hojas para absorber nutrientes y distribuirlos dentro de la planta, aunque desde el organismo remarcan que no sustituye el manejo tradicional. "La fertilización foliar no reemplaza a la fertilización del suelo, sino que la complementa", explicó Roberto Sopena, especialista del INTA Famaillá. Según detalló, su ventaja aparece especialmente en etapas de alta demanda o cuando existen restricciones para que las raíces incorporen nutrientes. La edad de las hojas, temperatura, humedad, radiación, cobertura y estado fenológico son variables que condicionan el resultado de cada aplicación.

Papa y maní: dónde aparecieron las respuestas productivas

En papa primicia, los trabajos realizados por el INTA durante 2024 en Monte Bello compararon formulaciones aplicadas entre los 20 y 80 días posteriores a la emergencia. El mayor rendimiento se consiguió con una estrategia que combinó distintas aplicaciones durante el ciclo, en lugar de concentrar el manejo en un único nutriente. Cobalto y molibdeno fueron utilizados inicialmente para favorecer el establecimiento, mientras que aplicaciones posteriores de zinc, nitrógeno, boro, potasio y calcio permitieron aumentar el número y peso de los tubérculos. Para Sopena, las mayores respuestas aparecen cuando la nutrición acompaña las necesidades fisiológicas de la planta.

Fertilización foliar: el INTA prueba una estrategia que mejora rindes en papa y maní

La experiencia también dejó resultados favorables en maní durante la campaña 2024/25 en el departamento Graneros. De acuerdo con los ensayos del INTA Famaillá, las aplicaciones de potasio y zinc lograron incrementos frente al tratamiento sin fertilización, mientras que las combinaciones de nutrientes superaron las respuestas obtenidas con aplicaciones individuales. La tecnología permite además reducir pérdidas asociadas a problemas del suelo y mejorar el aprovechamiento de micronutrientes. El desafío pasa por ajustar dosis y momentos: nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio presentan mayor movilidad, mientras calcio y boro requieren estrategias más precisas.

El avance de nuevas formulaciones también suma herramientas para una agricultura que busca producir más con un uso cada vez más ajustado de los insumos. Sopena señaló que actualmente existen productos con mayor eficiencia de absorción y posibilidades de aplicación más precisas, además de alternativas que incorporan aminoácidos, inductores de defensa y reguladores de crecimiento. Integrada con agricultura de precisión, la nutrición foliar permite ajustar sitios, dosis y momentos según las necesidades del lote. El mensaje técnico del INTA es claro: no se trata de sumar una aplicación por rutina, sino de incorporarla a un manejo agronómico planificado.

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