Agricultura

Maíz: ya se sembraron 500.000 hectáreas y el clima pone un freno en zona núcleo

La siembra alcanzó el 25% del área prevista y marcó el mayor avance en cinco campañas, pero la falta de agua y las heladas complican al oeste.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La siembra de maíz temprano alcanzó este 11 de septiembre las 500.000 hectáreas en la región núcleo, equivalente al 25% de la superficie prevista, según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Es el avance más rápido registrado para esta fecha en las últimas cinco campañas, aunque el escenario cambió por la falta de humedad y las fuertes heladas. Con el 70% de la región bajo condiciones de escasez hídrica o sequía, el clima pasó a ser determinante para sostener un arranque que había generado buenas expectativas entre los productores.

El mapa de la siembra muestra, además, una marcada diferencia entre zonas. El centro-sur de Santa Fe tomó la delantera y ya implantó cerca del 70% de la superficie proyectada, mientras que el sudeste de Córdoba llegó al 15% y el sur santafesino alcanzó el 12%. Más atrás aparece el noreste bonaerense, con un progreso del 8%, mientras que el noroeste de Buenos Aires apenas llega al 2%. La brecha refleja cómo la disponibilidad de agua está condicionando las decisiones lote por lote. En el oeste de la región núcleo, donde los perfiles llegaron más secos a septiembre, las sembradoras comenzaron a detenerse a la espera de lluvias.

Maíz: ya se sembraron 500.000 hectáreas y el clima pone un freno en zona núcleo

La situación resulta especialmente delicada en localidades como Carlos Pellegrini y Marcos Juárez, donde quedan pocos lotes con humedad suficiente para implantar el cereal. En San Gregorio, incluso los cuadros que ya fueron sembrados presentan limitaciones hídricas, mientras que en Junín los productores decidieron postergar parte de las labores hasta alrededor del 20 de septiembre. El problema ya no pasa solamente por completar la superficie prevista, sino por conseguir condiciones que permitan una implantación pareja y un buen establecimiento inicial del cultivo. Para el maíz temprano, perder humedad durante esta etapa puede achicar rápidamente la ventana óptima de siembra.

Heladas de hasta -5,3 °C suman presión y ahora todas las miradas están en las lluvias

Al déficit de agua se agregó un segundo factor que complica las decisiones: el frío. Durante los últimos seis días se relevaron temperaturas de -5,3 °C en Idiazábal, -4,9 °C en Junín, -4,5 °C en Rojas y -4 °C en Chacabuco. En María Susana, además, creció la preocupación por la posibilidad de emergencias desparejas. En Marcos Juárez las heladas no provocaron daños directos porque las plántulas todavía no habían emergido, pero las bajas temperaturas retrasarán su aparición. La combinación entre suelos secos y temperaturas bajo cero obliga así a extremar la cautela antes de acelerar nuevamente las sembradoras.

Maíz: ya se sembraron 500.000 hectáreas y el clima pone un freno en zona núcleo

En Junín, directamente, los técnicos consideran riesgoso anticipar la implantación bajo las condiciones térmicas actuales. La decisión muestra el dilema que atraviesa buena parte del corazón productivo argentino: aprovechar una ventana temprana que puede ofrecer ventajas agronómicas o esperar mejores condiciones y evitar comprometer el potencial desde el nacimiento del cultivo. Después de alcanzar medio millón de hectáreas en tiempo récord, la campaña entra ahora en una etapa en la que avanzar más rápido no necesariamente significa avanzar mejor. El agua disponible, la temperatura del suelo y el pronóstico inmediato pasan a definir la estrategia en cada establecimiento.

Las perspectivas meteorológicas, por ahora, no aseguran una solución generalizada. De acuerdo con el informe de la BCR, el oeste de la región necesita al menos 20 milímetros para poder reactivar la siembra. El consultor Alfredo Elorriaga anticipó lluvias débiles a moderadas sobre el este de la región pampeana, aunque con poca proyección hacia el sur santafesino y el sudeste cordobés. Para el sábado se esperan chaparrones aislados sobre el sudoeste del área GEA, seguidos por un mejoramiento y otro brusco descenso de las temperaturas. El problema es que precipitaciones demasiado localizadas podrían profundizar las diferencias que ya existen entre localidades.

El desafío adquiere todavía más peso porque el maíz vuelve a ocupar un lugar central dentro de las decisiones productivas argentinas. Frente a las necesidades de diversificar rotaciones, reducir los riesgos asociados a la sojización y capturar oportunidades comerciales, una buena campaña del cereal tiene impacto tanto dentro como fuera de la tranquera. Pero el potencial productivo necesita acompañamiento climático: sin lluvias suficientes, el rápido avance inicial puede perder fuerza y desplazar hectáreas hacia fechas más tardías. Después de las primeras 500.000 hectáreas, por eso, el próximo dato decisivo ya no será únicamente cuánto se sembró, sino dónde llovió y con qué humedad quedaron los perfiles.

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