Lluvias en zona núcleo: el déficit se prolonga y complica al trigo y al maíz
Las lluvias seguirán debajo de lo normal hasta el 21 de septiembre en la zona núcleo, con impacto sobre el trigo y la siembra del maíz temprano.
Las lluvias volverán a quedar por debajo de los valores normales en buena parte del centro-este agrícola argentino entre el lunes 14 y el lunes 21 de septiembre, según la actualización semanal del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF). La señal alcanza a la zona núcleo, Entre Ríos y el sur de Corrientes y cobra especial importancia para el agro porque aparece cuando el trigo avanza hacia etapas de creciente demanda de agua y los productores terminan de definir la estrategia para la siembra del maíz temprano. El escenario vuelve a mostrar, además, una respuesta de las precipitaciones que todavía no acompaña plenamente la señal asociada a El Niño.
El mapa semanal proyecta anomalías de entre -5 y -20 milímetros en la zona núcleo, mientras que en Entre Ríos y el sur de Corrientes el déficit podría ubicarse aproximadamente entre -20 y -30 milímetros. El patrón no será exclusivamente argentino: la franja con precipitaciones inferiores al promedio se extenderá desde el sur de Brasil y Uruguay hacia la Mesopotamia, el sur de Santa Fe, el este de Córdoba y gran parte de Buenos Aires. Las desviaciones negativas más importantes aparecerían en Uruguay y el extremo sur brasileño, con registros de entre -30 y -50 milímetros. Los excedentes, en cambio, volverían a quedar lejos del corazón productivo argentino.
Menos agua para el trigo y el maíz: qué puede pasar en la zona núcleo
Para el productor, el dato central no pasa solamente por cuánto puede llover durante los próximos días, sino por la evolución de las reservas de humedad en los perfiles. Una nueva semana con acumulados inferiores a los normales podría acelerar el consumo de agua disponible en lotes donde el trigo comienza a incrementar sus requerimientos, mientras la disponibilidad hídrica también será una variable decisiva para avanzar con el maíz temprano. Esto no implica ausencia total de precipitaciones, ya que pueden registrarse lluvias o chaparrones aislados. El problema está en que, de acuerdo con la tendencia semanal, esos eventos no alcanzarían para compensar el déficit promedio previsto sobre una porción importante de la principal región agrícola del país.
Hacia el oeste, el panorama aparece algo menos comprometido desde el punto de vista de las lluvias. Cuyo, el oeste de Córdoba y La Pampa presentarían valores más cercanos a los normales, mientras la Patagonia concentraría anomalías positivas de entre 5 y 20 milímetros. Para la producción argentina, esta distribución vuelve a poner el foco sobre la zona núcleo, donde cada milímetro comienza a ganar valor a medida que avanza septiembre. En una campaña en la que las decisiones sobre fechas de siembra, tecnología y planteos productivos dependen fuertemente de la humedad disponible, la continuidad de un patrón seco puede condicionar tanto la evolución del trigo como la implantación de los cultivos de verano.
La temperatura agregará otra variable al tablero. El ECMWF proyecta un noreste argentino más frío y un oeste más cálido, una combinación que hará que los promedios semanales escondan oscilaciones importantes entre jornadas. Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa presentarían anomalías negativas de entre 2 °C y 4 °C, mientras Entre Ríos y Uruguay se moverían entre 1 °C y 2 °C por debajo de los valores habituales. En sentido contrario, Cuyo, San Luis y el oeste de La Pampa podrían registrar temperaturas entre 1 °C y 2 °C superiores al promedio. La anomalía negativa no significa siete días consecutivos de frío, sino una semana marcada por fuertes cambios térmicos.
Uno de los puntos a seguir serán las mañanas con riesgo de heladas agronómicas en sectores del NEA, especialmente por la sensibilidad de determinadas producciones a los descensos bruscos de temperatura. El contraste entre un noreste frío y con lluvias deficitarias y un oeste más cálido confirma un comienzo de primavera caracterizado por una elevada variabilidad atmosférica. La señal semanal obliga, por eso, a mirar más allá del dato general: el desafío será administrar las reservas de agua disponibles mientras se espera una recuperación más consistente de las precipitaciones, especialmente en la zona núcleo, donde trigo y maíz empiezan a jugar buena parte de sus perspectivas productivas para la campaña.

