Clima

Súper Niño amenaza al campo: lluvias extremas ponen miles de millones bajo presión

El Niño se fortalece y enciende alarmas en el agro bonaerense: suelos saturados, caminos comprometidos y riesgo productivo para la campaña 2026/27.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

El 20 de agosto se encendió una nueva alarma para el campo argentino: el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense advirtió que El Niño podría transformarse durante la primavera y el verano 2026/27 en uno de los eventos más intensos de las últimas décadas. La advertencia importa porque encuentra a buena parte de Buenos Aires con suelos cargados de humedad y excedentes hídricos, una combinación capaz de afectar caminos rurales, labores agrícolas, rindes, logística y finalmente el ingreso de divisas de una de las principales regiones productivas del país.

La señal internacional refuerza la preocupación. Según la Discusión Diagnóstica del Centro de Predicción Climática (CPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), publicada el 13 de agosto, El Niño ya está presente y continúa fortaleciéndose. El organismo proyecta más de 90% de probabilidad de que el episodio alcance una categoría "muy fuerte" durante su evolución y sus estimaciones de intensidad elevan esa posibilidad hasta 95% para el trimestre octubre-diciembre de 2026. La temperatura del Pacífico ecuatorial presenta anomalías que constituyen una de las principales señales para seguir la evolución del fenómeno.

Súper Niño amenaza al campo: lluvias extremas ponen miles de millones bajo presión

En Buenos Aires el problema no empieza con lo que pueda llover en primavera: el agua ya está en los campos. De los 92 municipios relevados por la Provincia, 58 superaron durante 2026 al menos una de sus medias mensuales históricas de precipitaciones y diez presentan excedentes hídricos superiores al 50%. Benito Juárez encabeza la nómina con 75,4%, seguido por Coronel Pringles, Pehuajó, Olavarría y Tres Arroyos. Para una provincia que concentra una porción decisiva de la producción argentina de trigo, cebada, soja, maíz, girasol y carne, el riesgo deja rápidamente de ser climático para convertirse en un problema productivo, logístico y económico.

El punto de partida. Los reportes satelitales muestran cómo evolucionó la humedad superficial del suelo bonaerense durante el primer trimestre de 2026. Entre enero y marzo todavía predominaban condiciones normales a secas en amplias zonas de la provincia.googletag.cmd.push(function(){googletag.display('banner_nota_300x250_2')});

El punto de partida. Los reportes satelitales muestran cómo evolucionó la humedad superficial del suelo bonaerense durante el primer trimestre de 2026. Entre enero y marzo todavía predominaban condiciones normales a secas en amplias zonas de la provincia.

Del agua en el lote al ingreso de dólares: el costo que mira el agro

El punto crítico será cómo llegue el suelo al período de mayor demanda de la campaña gruesa. Un Niño intenso no significa automáticamente inundaciones en cada zona: la propia NOAA advierte que la intensidad oceánica del fenómeno no determina por sí sola impactos equivalentes en cada territorio. Pero cuando nuevas precipitaciones encuentran perfiles saturados, disminuye la capacidad de absorción y crece la vulnerabilidad. Para el productor esto puede significar retrasos de siembra, pérdida de superficie útil, problemas sanitarios, mayores costos y dificultades para sacar granos o hacienda por caminos rurales deteriorados.

El cambio que encendió las alertas. Desde abril, los mapas comenzaron a mostrar una fuerte expansión de las áreas húmedas y saturadas, especialmente sobre sectores productivos del centro y este bonaerense. La tendencia continuó durante mayo y junio.

El cambio que encendió las alertas. Desde abril, los mapas comenzaron a mostrar una fuerte expansión de las áreas húmedas y saturadas, especialmente sobre sectores productivos del centro y este bonaerense. La tendencia continuó durante mayo y junio.

La Provincia activó un Plan de Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático que combina monitoreo hidrometeorológico, prevención, respuesta ante emergencias y obras estructurales. El esquema contempla la participación de la Autoridad del Agua, Vialidad Provincial y otros organismos coordinados mediante el Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias. También se desarrollan tareas de limpieza de cauces, mantenimiento de canales, movilización de maquinaria y recuperación de infraestructura, con el objetivo de mejorar el escurrimiento y sostener la transitabilidad en las zonas rurales más comprometidas.

Así llegó el suelo a agosto. El último mapa de la serie muestra una extensa superficie del centro y este bonaerense en condición saturada, identificada en azul. Es el escenario previo que aumenta la preocupación ante el fortalecimiento de El Niño hacia la primavera y el verano 2026/27.Fuente: Plataforma SMAP / Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires.

Así llegó el suelo a agosto. El último mapa de la serie muestra una extensa superficie del centro y este bonaerense en condición saturada, identificada en azul. Es el escenario previo que aumenta la preocupación ante el fortalecimiento de El Niño hacia la primavera y el verano 2026/27.

Fuente: Plataforma SMAP / Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires.

Para la Argentina, la amenaza tiene además una lectura macroeconómica. Cada hectárea que no puede sembrarse, cada tonelada que pierde rendimiento y cada camino que demora la salida de la producción termina repercutiendo sobre costos, exportaciones y generación de divisas. Después de años en los que sequías y excesos hídricos demostraron su capacidad para mover la balanza comercial y la recaudación, el clima vuelve a ocupar un lugar central en las decisiones del productor. Con retenciones, costos logísticos y márgenes ajustados, una campaña atravesada por problemas de piso puede erosionar rápidamente la competitividad frente a Brasil, Paraguay y Uruguay.

La contracara es que El Niño también puede recomponer reservas de agua y sostener altos potenciales de rendimiento allí donde los excesos no provoquen anegamientos. Por eso, el desafío para la campaña 2026/27 no pasa simplemente por esperar más o menos lluvia, sino por dónde caerá, con qué frecuencia y sobre qué nivel de saturación previo. El escenario obliga a mirar simultáneamente los pronósticos internacionales, los mapas de humedad de suelo y la situación de cada cuenca productiva antes de transformar una señal climática global en una proyección concreta de pérdidas o ganancias.

Súper Niño amenaza al campo: lluvias extremas ponen miles de millones bajo presión

El campo entra así en una primavera donde el agua puede pasar de aliada a amenaza en cuestión de semanas. La infraestructura hidráulica, el mantenimiento de canales y la transitabilidad rural serán tan determinantes como las decisiones agronómicas dentro del lote. Si el escenario más severo termina materializándose, la discusión ya no será únicamente cuántos milímetros cayeron: estará en juego cuánto puede producir, transportar y exportar la Argentina. Y en una economía todavía dependiente de los dólares del agro, el verdadero costo del "Súper Niño" podría terminar midiéndose mucho más allá de los campos inundados.

Fuente: Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, ENSO Diagnostic Discussion y proyecciones oficiales de intensidad de El Niño, actualización del 13 de agosto de 2026.

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