Maíz: EE.UU. pierde 17 millones de toneladas y Argentina mira una oportunidad de precios
El Crop Tour recortó fuerte la cosecha estadounidense y cambió el escenario global. El mercado argentino puede capturar mejores precios.
Rosario, 24 de agosto de 2026. El Pro Farmer Crop Tour proyectó una cosecha de maíz de Estados Unidos de 389,74 millones de toneladas, casi 17 millones menos que las 406,73 millones calculadas por el USDA, una brecha que este lunes volvió a poner en alerta al mercado internacional. La diferencia importa especialmente para la Argentina porque, si el organismo estadounidense confirma parte del recorte en su informe del 11 de septiembre, la menor oferta norteamericana podría sostener los precios internacionales y mejorar las oportunidades comerciales del maíz argentino, en un escenario donde la demanda mundial continúa mostrando firmeza.
Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, explicó que el Crop Tour relevó cerca del 65% del área sembrada estadounidense y confirmó rindes de maíz inferiores a los previstos. Los 17 millones de toneladas que separan la estimación privada de la oficial equivalen a cerca del 40% de los stocks finales proyectados por el USDA, una magnitud capaz de modificar las expectativas. Sin embargo, Romano pidió cautela: una cosecha menor no necesariamente se traduce de manera lineal en menores existencias, ya que Washington también puede ajustar consumo interno y exportaciones.
El mercado, de todos modos, empezó a tomar posición. Hasta el 18 de agosto, los fondos especulativos habían comprado alrededor de 5 millones de toneladas de maíz y un volumen similar de soja, mientras las subas posteriores sugieren que siguieron ampliando esas apuestas. En maíz, la posición neta comprada se acercó a 10 millones de toneladas y en soja alcanzó 11,8 millones. A esa señal financiera se suma la demanda física: Estados Unidos informó ventas semanales de maíz por 1,049 millones de toneladas y de soja por 1,81 millones. China, además, ya acumula compras superiores a 7 millones de toneladas de soja para el nuevo ciclo.
Argentina mira la oportunidad: maíz, soja y trigo ganan una ventana comercial
Para el productor argentino, el movimiento encuentra al maíz en plena salida de una cosecha tardía complicada por la humedad y la falta de piso. La recolección alcanza el 81,3% del área apta y acumula un retraso de 15 puntos porcentuales frente al promedio histórico, según los datos analizados por Romano. La mejora climática podría acelerar el ingreso de camiones a los puertos, que ronda las 2.000 unidades diarias frente a las 3.000 observadas previamente. La contracara está en Rosario: una cola de buques cercana a 1,5 millones de toneladas limita por ahora la presión compradora y mantiene un descuento del disponible frente a las posiciones futuras.
Pero hacia adelante aparecen señales más constructivas. Las declaraciones juradas de ventas al exterior alcanzan 6,4 millones de toneladas para agosto y 2,5 millones para septiembre, mientras que para el ciclo 2026/27 ya se fijó precio a unas 5 millones de toneladas, contra prácticamente cero a esta altura del año pasado. En ese contexto, valores diferidos cercanos a US$ 200 por tonelada ganan atractivo como herramienta comercial. Romano también advierte un dato regional: Brasil podría enfrentar un déficit de maíz de 7,2 millones de toneladas en 2026/27 por el crecimiento del etanol y la alimentación animal, otro factor que podría reordenar los flujos comerciales.
La soja argentina también encuentra una ventana. Apenas 35,3% de la cosecha 2025/26 fue vendida con precio, contra 48,5% un año atrás, pero reaparecieron las declaraciones juradas para exportar poroto: se registraron 342.500 toneladas en la última semana y otras 118.000 en la anterior. Para Romano, septiembre puede resultar especialmente interesante porque Brasil comienza a reducir su disponibilidad mientras la nueva soja estadounidense todavía no llega plenamente al mercado. China aparece así como comprador potencial en una ventana donde Argentina puede capturar demanda, siempre condicionada por precios, competitividad cambiaria y las reglas comerciales internas.
El trigo completa un escenario favorable, aunque cargado de riesgo geopolítico. Según el análisis de Romano, los ataques sobre infraestructura portuaria dejaron paralizada aproximadamente el 97% de la capacidad de exportación de granos de Rusia y Ucrania, obligando a compradores tradicionales a evaluar otros proveedores. Ucrania embarcó apenas 540.000 toneladas entre el 1 y el 21 de agosto, 68,8% menos interanual, mientras Rusia también tendría su agosto más flojo desde 2010. Para Argentina, con el 99% del trigo sembrado y 83% de los cultivos en condición buena a excelente, una prolongación de la crisis podría mejorar precios y demanda.
La oportunidad, sin embargo, exige administrar el riesgo. El Consejo Internacional de Cereales redujo su estimación mundial de trigo 2026/27 a 817 millones de toneladas y también ajustó a la baja la producción global de maíz. A la vez, un dólar estadounidense más débil tiende a favorecer la cotización de los commodities, mientras los mercados siguen atentos a la energía y al clima. Romano señala que las previsiones anticipan un Súper Niño con lluvias por encima de lo normal durante la primavera y el verano, un elemento particularmente sensible para la próxima campaña argentina después de años en los que la volatilidad climática golpeó rindes y márgenes.
Para el agro argentino, el tablero combina así una oportunidad externa con desafíos domésticos conocidos. Una menor cosecha estadounidense, la demanda firme, los problemas del Mar Negro y un dólar débil pueden darle sostén a los granos, pero capturar ese escenario dependerá también de la competitividad local, la logística, el esquema de retenciones y la capacidad del productor para fijar márgenes. Frente al avance productivo de Brasil y la agresividad comercial de otros competidores, Argentina vuelve a tener una ventana para ganar dólares agroindustriales. El interrogante ya no pasa solamente por cuánto puede subir Chicago, sino por cuánto de esa mejora llegará efectivamente al bolsillo del productor.

