Bioinsumos

Bioinsumos: la apuesta que podría sumar US$3.000 millones al PIB de Brasil

Un estudio proyecta que los bioinsumos impulsarán el crecimiento económico, crearán empleo y reducirán la deforestación, consolidando al agro brasileño.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

Los bioinsumos dejaron de ser una tecnología de nicho para convertirse en una de las grandes apuestas estratégicas del agronegocio brasileño. Un estudio divulgado este 5 de agosto por el Observatorio de Bioeconomía de la Fundação Getulio Vargas (FGV), con apoyo del Instituto Equilíbrio y Agni, proyecta que la expansión de estas tecnologías podría aportar 15.800 millones de reales (cerca de US$3.000 millones) al Producto Interno Bruto (PIB) entre 2030 y 2035. Además, estima la creación de 160.500 nuevos puestos de trabajo y la preservación de 9,2 millones de hectáreas que no necesitarían incorporarse a la frontera agrícola. La investigación cobra relevancia porque refuerza el papel de la innovación como herramienta para sostener el liderazgo global de Brasil en la producción de alimentos mientras enfrenta crecientes exigencias ambientales y de competitividad internacional.

Una inversión con retorno récord para el agro brasileño

El informe evaluó el impacto económico, social y ambiental de los bioinsumos y de otras tecnologías incluidas en el Plan ABC+, como la fijación biológica de nitrógeno y los microorganismos promotores del crecimiento vegetal. Entre los principales resultados se destaca un retorno potencial de 79 reales por cada real invertido en cultivos estratégicos como soja, maíz, arroz y caña de azúcar. Para la FGV, la rápida expansión de estas soluciones biológicas representa una oportunidad para aumentar la productividad sin profundizar el Costo Brasil asociado a la apertura de nuevas áreas agrícolas. Las proyecciones indican que la adopción podría alcanzar 13 millones de hectáreas en 2030, generando un impacto equivalente al 0,13% del PIB brasileño, una cifra significativa para una tecnología que todavía se encuentra en fase de expansión comercial.

Bioinsumos: la apuesta que podría sumar US$3.000 millones al PIB de Brasil

Más producción, menos presión sobre los biomas

Además del impacto económico, el estudio destaca que la incorporación masiva de bioinsumos podría convertirse en una herramienta clave para compatibilizar crecimiento productivo con conservación ambiental. Según las estimaciones, el incremento de los rendimientos evitaría la deforestación de aproximadamente 9,2 millones de hectáreas, especialmente en el Cerrado y la Amazonia, al reducir la necesidad de expandir la superficie cultivada. Paralelamente, cerca de 4,8 millones de hectáreas de pasturas degradadas podrían reconvertirse para la producción agrícola, mientras otros 14,1 millones de hectáreas mejorarían su productividad. En términos de cosecha, la investigación proyecta incrementos de hasta 3,4% en soja y 1,5% en maíz, fortaleciendo aún más el liderazgo brasileño en el mercado mundial de commodities agrícolas.

Empleo, innovación y fertilizantes: la estrategia para fortalecer el liderazgo

La expansión de los bioinsumos también tendría un fuerte impacto sobre el mercado laboral, con la generación estimada de 160.500 empleos en biofábricas, investigación, desarrollo tecnológico, logística, control de calidad y asistencia técnica especializada. Para Cícero Lima, investigador de la FGV responsable del estudio, "el uso de bioinsumos puede aportar mucho al país, ofreciendo beneficios económicos con baja inversión y ventajas ambientales al proteger los biomas y reducir la apertura de nuevas fronteras agrícolas". El trabajo también se integra al debate sobre fertilizantes verdes impulsado por el Instituto Equilíbrio, que advierte que Brasil todavía importa cerca del 85% de los fertilizantes que consume, una dependencia que limita la competitividad del sector y expone al país a la volatilidad de los mercados internacionales.

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El desafío de consolidar una potencia agroambiental

Para Eduardo Bastos, director ejecutivo del Instituto Equilíbrio, fortalecer el Plan Nacional de Fertilizantes y el programa Profert será determinante para ampliar la producción local de insumos con menor impacto ambiental y reducir la dependencia externa. En un contexto marcado por las tensiones comerciales globales, la creciente demanda de alimentos y las nuevas exigencias de sostenibilidad, los bioinsumos aparecen como una pieza estratégica para que Brasil consolide su posición como la principal potencia agroexportadora del mundo. Más que una innovación tecnológica, representan una política de competitividad que combina productividad, seguridad alimentaria, generación de empleo, reducción de emisiones y preservación ambiental, factores que definirán el futuro del agronegocio en la próxima década.

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