Biologicos

La agricultura biológica enfrenta un desafío clave: adaptar la química a la nueva innovación

El auge de los biológicos expone un reto silencioso: adaptar la química de formulación para garantizar eficacia, estabilidad y escalabilidad.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

El crecimiento acelerado de los productos biológicos quedó nuevamente en evidencia durante la conferencia anual del Consejo de Productores y Distribuidores de Agrotecnología (CPDA), realizada a fines de julio de 2026 en Estados Unidos. Allí, fabricantes, formuladores, distribuidores y especialistas coincidieron en que el mercado de biofertilizantes, bioestimulantes y agentes de biocontrol atraviesa una etapa de fuerte expansión. Sin embargo, el encuentro también dejó un mensaje claro: la química utilizada para formular estos productos no evoluciona al mismo ritmo que las nuevas tecnologías biológicas, un desafío que podría condicionar el desarrollo de una industria estratégica para la agricultura sostenible en América Latina y el mundo.

El crecimiento de las soluciones biológicas está obligando a la industria a replantear décadas de desarrollo en formulaciones agrícolas. Mientras los fitosanitarios convencionales fueron diseñados para ingredientes activos sintéticos, los productos biológicos incorporan organismos vivos, enzimas, péptidos y compuestos naturales extremadamente sensibles a factores como la temperatura, la radiación ultravioleta, el almacenamiento o incluso la mezcla dentro del tanque de aplicación. Durante la conferencia del CPDA, varias empresas señalaron que algunos surfactantes tradicionales, utilizados para mejorar el mojado y la distribución sobre las plantas, terminan afectando la viabilidad de bacterias y hongos beneficiosos. En otras palabras, una mejor aplicación puede traducirse en una menor eficacia biológica, generando un equilibrio difícil de alcanzar para formuladores y fabricantes.

La agricultura biológica enfrenta un desafío clave: adaptar la química a la nueva innovación

A medida que el mercado madura, la tecnología de formulación comienza a convertirse en uno de los principales factores diferenciales entre las empresas. El desafío ya no consiste únicamente en descubrir un nuevo microorganismo o desarrollar un bioestimulante innovador, sino también en garantizar que ese ingrediente llegue vivo y funcional al cultivo. Los especialistas destacan que los nuevos sistemas deberán proteger la viabilidad de bacterias y hongos, reducir la degradación provocada por la radiación solar, mejorar la compatibilidad en mezclas de tanque y mantener un desempeño estable durante la fabricación, el transporte y el almacenamiento. Esta nueva generación de formulaciones también deberá adaptarse a los requerimientos de una agricultura cada vez más tecnificada y orientada a maximizar la eficiencia de los insumos.

Otro de los grandes desafíos identificados por la industria es el escenario regulatorio. Los productos biológicos todavía transitan un marco normativo fragmentado, donde algunos deben registrarse como fitosanitarios, otros como fertilizantes y otros quedan sujetos a normativas específicas de cada país o estado. Incluso la definición técnica de términos como "bioestimulante" continúa evolucionando en numerosos mercados. Esta incertidumbre representa una barrera especialmente importante para las pequeñas empresas innovadoras, que deben afrontar elevados costos regulatorios antes de acceder al mercado. Paralelamente, la demanda de productores continúa creciendo debido a que estas tecnologías contribuyen a mejorar la salud del suelo, incrementar la eficiencia en el uso de nutrientes y fortalecer la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a la variabilidad climática.

La agricultura biológica enfrenta un desafío clave: adaptar la química a la nueva innovación

Lejos de plantear una competencia entre insumos biológicos y productos sintéticos, la tendencia apunta hacia sistemas agrícolas integrados, donde ambos enfoques trabajen de manera complementaria. Los especialistas sostienen que la verdadera innovación llegará cuando la biología pueda combinarse con formulaciones compatibles, procesos industriales escalables, logística eficiente y modelos económicamente viables para los productores. En ese escenario, la química dejará de ser un simple vehículo para convertirse en un componente estratégico del desempeño de los biológicos, facilitando su adopción a gran escala. Para América Latina, una región con creciente protagonismo en la producción agroalimentaria mundial, este cambio representa una oportunidad para impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías capaces de agregar valor, mejorar la sustentabilidad y fortalecer la competitividad de las cadenas agroalimentarias en los mercados internacionales.

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