Fruticultura

Las cerezas chilenas preparan un fuerte rebote y apuntan a exportar 667.000 toneladas

Chile proyecta una cosecha de 727.000 toneladas y una fuerte recuperación de los envíos, aunque China, la logística y la calidad marcarán el límite del crecimiento.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

Chile se prepara para una fuerte recuperación de su industria cerecera en la campaña 2026/27, con una producción proyectada en 727.000 toneladas y exportaciones que podrían alcanzar las 667.000 toneladas, un salto relevante después del retroceso registrado durante la temporada anterior. Las estimaciones anticipan un crecimiento productivo del 16%, impulsado principalmente por la entrada en producción de huertos implantados en años recientes. Para una actividad altamente dependiente de las ventas internacionales, el desafío será colocar ese mayor volumen sin deteriorar precios ni calidad, especialmente en China, su principal destino.

La recuperación exportadora sería considerable. Durante 2025/26, Chile despachó aproximadamente 569.492 toneladas de cerezas, un 9% menos que en la campaña precedente. Si la nueva previsión se cumple, el país agregaría alrededor de 97.500 toneladas a sus embarques en apenas una temporada. El incremento, sin embargo, no dependerá únicamente de disponer de más fruta: la capacidad de absorción de los mercados, los límites logísticos durante las semanas de mayor concentración de embarques y las exigencias comerciales condicionarán cuánto del crecimiento productivo podrá transformarse efectivamente en exportaciones.

Más producción sin una carrera por sumar hectáreas

La superficie plantada con cerezos alcanzaría 80.000 hectáreas en 2026/27, frente a las 77.766 hectáreas de la campaña 2025/26. Aunque el área continúa creciendo, el ritmo de nuevas plantaciones comenzó a desacelerarse. La industria está desplazando el foco desde una expansión acelerada hacia mejoras en productividad por hectárea, renovación varietal y calidad de la fruta, una estrategia vinculada con la necesidad de obtener mejores resultados comerciales de los huertos existentes.

La superficie efectivamente cosechada se estima en 76.000 hectáreas, debido a que plantaciones realizadas previamente continúan entrando en edad productiva. Un cerezo suele necesitar entre cuatro y cinco años desde su implantación para comenzar a producir comercialmente, por lo que parte del aumento esperado para esta campaña corresponde a inversiones realizadas entre 2021 y 2023. Esta maduración de los huertos permite incrementar la oferta incluso cuando la incorporación de nuevas hectáreas pierde velocidad.

Las cerezas chilenas preparan un fuerte rebote y apuntan a exportar 667.000 toneladas

La producción mantiene una fuerte concentración territorial. Maule reúne 32.801 hectáreas, equivalentes al 42,2% del área nacional, mientras que O'Higgins cuenta con 29.935 hectáreas y representa otro 38,5%. Juntas concentran más del 80% de la superficie chilena dedicada al cultivo. Esa concentración también vuelve especialmente relevantes las condiciones meteorológicas de ambas regiones durante floración, desarrollo y cosecha, debido al peso que cualquier evento adverso puede tener sobre el volumen nacional.

Los productores utilizan techos plásticos en numerosos huertos para reducir la exposición de las cerezas a precipitaciones durante etapas sensibles como la floración y la recolección. Santina, Lapins y Regina continúan entre las variedades predominantes, mientras las nuevas plantaciones incorporan alternativas como Sweet Aryana, Nimba, Pacific Red, Areko, Sweet Lorenz y Sweet Gabriel. La elección varietal busca ajustar ventanas de cosecha, elevar productividad y firmeza y mejorar la capacidad de la fruta para soportar los largos trayectos marítimos hacia los principales destinos.

China deberá absorber una cosecha chilena mucho mayor

El mercado chino volverá a ser determinante para cumplir la previsión de 667.000 toneladas exportadas. La demanda continúa sosteniendo las perspectivas del sector, pero la experiencia reciente demostró los riesgos de concentrar grandes cantidades de fruta en períodos reducidos. Durante 2025/26, la llegada simultánea de elevados volúmenes a China generó dificultades comerciales y logísticas, un antecedente que adquiere mayor importancia ante la posibilidad de contar con casi 100.000 toneladas adicionales para exportar esta temporada.

La calidad será otro factor decisivo. Con una oferta creciente, el sector chileno está poniendo mayor énfasis en firmeza, condición de llegada, tamaño y desempeño poscosecha. Para una fruta de alto valor que debe recorrer largas distancias hasta Asia, mantener sus atributos después del transporte resulta tan importante como aumentar los rendimientos en el huerto. El crecimiento de la producción no garantiza por sí solo un incremento equivalente del negocio exportador si los mercados no consiguen absorber los volúmenes en condiciones comerciales favorables.

Por ese motivo, la estrategia empieza a incorporar con mayor fuerza la diversificación de destinos. China seguirá ocupando una posición central, pero ampliar mercados puede ayudar a distribuir los embarques y reducir la presión generada por una oferta concentrada. El cambio de enfoque también explica por qué la industria privilegia actualmente productividad, variedades y calidad por encima de una expansión acelerada de superficie.

El crecimiento frutícola chileno no se limita a las cerezas. Para duraznos y nectarines frescos se proyecta una producción conjunta de 209.063 toneladas en 2026/27, un aumento del 6%, mientras que las exportaciones podrían avanzar 8,6% hasta 147.000 toneladas. El impulso proviene principalmente de los nectarines, mientras la industria reduce gradualmente su orientación hacia el durazno. En las cerezas, en cambio, el gran desafío de la próxima campaña estará en transformar una cosecha proyectada de 727.000 toneladas en ventas capaces de sostener el valor de una de las principales estrellas de la fruticultura exportadora chilena.

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