El problema que puede arruinar hasta el 60% de las manzanas y aún desconcierta a la ciencia
Investigadores de Chile y Estados Unidos utilizan una tecnología inédita para estudiar el bitter pit, un desorden que puede arruinar hasta el 60% de la producción.
Un equipo de investigadores de Chile y Estados Unidos puso en marcha un proyecto que podría ayudar a resolver uno de los problemas más costosos para la industria de la manzana. Se trata del bitter pit o depresión amarga, un desorden fisiológico que puede aparecer antes o después de la cosecha y provocar pérdidas de entre 10% y 60% de la producción, dependiendo de la variedad y las condiciones de cultivo.
La iniciativa reúne a especialistas de la Michigan State University (MSU) y de la Universidad de Talca, quienes buscan comprender con mayor precisión cómo se distribuyen minerales como el calcio dentro del fruto y cuál es su relación con la aparición de este trastorno.
Aunque el bitter pit ha sido estudiado durante más de un siglo, los científicos reconocen que todavía existen interrogantes importantes sobre las causas exactas que desencadenan el problema. Lo que sí está claro es su impacto económico. En variedades altamente susceptibles como Honeycrisp y Granny Smith, una parte importante de la fruta puede perder valor comercial luego de meses de inversión en manejo, nutrición, cosecha y almacenamiento.
El trastorno se manifiesta mediante pequeñas manchas oscuras y hundidas en la superficie de la manzana. Con el tiempo, esas lesiones avanzan hacia la pulpa, generando tejidos secos y alteraciones que vuelven la fruta inapta para los mercados más exigentes.
Una tecnología única para mirar dentro de la fruta
La investigación incorpora una herramienta poco habitual en el ámbito agrícola: un sistema de fluorescencia de rayos X capaz de analizar la distribución de minerales en toda la estructura del fruto sin destruirlo.
Hasta ahora, gran parte de los estudios se basaban en análisis localizados o muestreos puntuales que ofrecían una visión limitada. El nuevo equipamiento permite observar cómo se distribuyen elementos como calcio, potasio o hierro desde las primeras etapas de desarrollo hasta la cosecha.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que la tecnología se encuentra en la Universidad de Talca y, según los investigadores, es una de las pocas disponibles a nivel mundial para aplicaciones agrícolas de este tipo.
La rapidez también marca una diferencia. Mientras algunos análisis convencionales pueden tardar semanas, los nuevos escaneos permiten obtener información en apenas minutos, facilitando el seguimiento de la evolución mineral dentro del fruto.
Los trabajos incluyen muestras provenientes de la Región de La Araucanía, donde la empresa Frusan cultiva manzanas Honeycrisp, una de las variedades más afectadas por el bitter pit. Allí los investigadores pueden estudiar el problema en condiciones comerciales reales.
Del laboratorio al huerto: el objetivo es reducir pérdidas
Más allá del avance científico, el objetivo final es desarrollar herramientas prácticas para los productores. Los investigadores trabajan para identificar patrones que permitan anticipar el riesgo de aparición del desorden antes de la cosecha.
Una de las líneas más prometedoras consiste en relacionar la distribución de calcio en hojas y frutos para generar sistemas de diagnóstico temprano. Si la hipótesis se confirma, los productores podrían detectar lotes con mayor riesgo y ajustar sus estrategias de manejo antes de que aparezcan los síntomas.
El potencial económico es significativo. Actualmente, muchos análisis nutricionales requieren varios días o semanas y tienen costos relativamente elevados. Los investigadores creen que la nueva tecnología podría acelerar los diagnósticos y multiplicar la cantidad de muestras procesadas, reduciendo costos operativos.
Además de beneficiar a la industria de la manzana, los conocimientos obtenidos podrían abrir nuevas líneas de investigación en otros cultivos frutales donde la nutrición mineral juega un papel determinante en la calidad de la producción.
Los primeros resultados del proyecto se esperan para finales de este año. Si las hipótesis se confirman, la industria podría disponer de nuevas herramientas para enfrentar uno de los trastornos poscosecha más costosos de la fruticultura moderna.
Para los productores, reducir algunos puntos porcentuales las pérdidas asociadas al bitter pit puede representar cientos de miles de dólares recuperados y una mejora directa en la rentabilidad de cada temporada.

