Alerta climática en el agro: heladas, tormentas y calor de 40°C en días clave
El clima golpea la campaña con heladas aisladas, lluvias desparejas y picos de 40°C en zonas productivas clave.
La Bolsa de Cereales advirtió el 26 de febrero que el cierre del mes y el inicio de marzo estarán marcados por lluvias muy irregulares, riesgo de heladas localizadas y temperaturas extremas que podrían superar los 40°C en amplias zonas agrícolas de Argentina y la región. El dato no es menor: la campaña gruesa 2025/26 atraviesa etapas críticas de definición de rinde en soja y maíz, y cada evento climático impacta de lleno en los márgenes productivos.
El informe prevé que el ingreso de un frente de tormenta deje precipitaciones abundantes en el norte del Paraguay, el NOA, el sur del Chaco, el centro de la Mesopotamia y el norte del Uruguay, con acumulados de entre 10 y 50 milímetros y focos puntuales que podrían superar los 100 milímetros. Sin embargo, buena parte del área agrícola argentina recibiría aportes moderados a escasos, un escenario que mantiene la incertidumbre en regiones que venían necesitando recomponer perfiles de humedad.
A ese primer pulso húmedo le seguirá el ingreso de aire frío desde el sur, provocando temperaturas mínimas por debajo de lo normal en gran parte del área agrícola, con riesgo de heladas localizadas en las Serranías Bonaerenses y registros inferiores a 10°C en zonas serranas del NOA, Cuyo y el sur bonaerense. En plena transición hacia el otoño, este tipo de irrupciones térmicas puede afectar lotes tardíos y cultivos aún sensibles.
Pero el alivio será transitorio. El retorno rápido de vientos tropicales impulsará un nuevo salto térmico, con máximas superiores a 35°C en el este del NOA, sur del Chaco, centro de Cuyo, norte de Córdoba y sectores de la Mesopotamia, además de Paraguay y Uruguay. En algunos focos, los valores podrían escalar por encima de los 40°C, configurando un escenario de estrés térmico significativo para soja de segunda y maíces tardíos. En la Región Pampeana, las máximas oscilarían mayormente entre 30 y 35°C, aunque con diferencias marcadas según cercanía al litoral atlántico.
La segunda semana del período analizado, entre el 5 y el 11 de marzo, mantendrá la tónica de alta variabilidad. Se proyectan precipitaciones de 10 a 75 milímetros en gran parte del área agrícola, pero con eventos severos que podrían superar los 150 milímetros en sectores del NOA y del norte de Buenos Aires. Es decir, el mapa muestra nuevamente una distribución desigual: mientras algunas zonas podrían enfrentar excesos y anegamientos, otras quedarían con registros apenas modestos.
En paralelo, volverá a repetirse la oscilación térmica: primero el ingreso de aire más fresco, con mínimas de 10 a 15°C en amplias regiones productivas, y luego otro repunte de calor con máximas por encima de 35°C en el norte argentino y áreas vecinas. Esta marcada amplitud térmica en pocos días no sólo complica la logística de campo, sino que incide directamente en la estabilidad fisiológica de los cultivos.
El escenario regional agrega otro condimento. En Brasil, la perspectiva indica precipitaciones abundantes en la mayor parte del área agrícola, con acumulados de 25 a más de 75 milímetros, aunque con sectores del Nordeste y Río Grande do Sul con aportes más limitados. Al mismo tiempo, persistirán temperaturas máximas superiores a 30°C y focos por encima de 40°C en el sur del Cerrado. Si el vecino logra sostener humedad suficiente en combinación con calor, podría consolidar volumen productivo en soja, presionando la competencia regional en los mercados internacionales.
Para Argentina, el cuadro es claro: el clima entra en una fase de alta volatilidad justo cuando la campaña necesita estabilidad. Lluvias desparejas, posibles excesos puntuales, riesgo de heladas y golpes de calor consecutivos conforman un combo que obliga a monitoreo permanente lote por lote.
En semanas donde se define buena parte del resultado económico del ciclo, el comportamiento atmosférico vuelve a ocupar el centro de la escena. Y una vez más, el rinde final dependerá no sólo de la tecnología aplicada o la estrategia agronómica, sino de cómo se encadenen estos pulsos de agua y temperatura en los próximos días.

