Clima

Alerta amarilla por tormentas: llega un alivio puntual mientras cambia la lectura del clima global

El SMN activó una alerta por lluvias en la región central, mientras la NOAA redefinió cómo se mide El Niño y La Niña, con impacto en los pronósticos.

AgroLatam
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El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitió una alerta amarilla por tormentas para este miércoles 4 de febrero, con precipitaciones que podrían alcanzar hasta 50 milímetros en zonas de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Pampa y San Luis, un alivio esperado en parte de la región núcleo tras semanas de calor intenso y estrés hídrico. El aviso cobra relevancia no solo por el impacto inmediato en los cultivos, sino también porque coincide con un cambio clave en la forma en que se interpretan los grandes forzantes climáticos globales, como El Niño y La Niña.

Según el SMN, las lluvias se darían en cortos períodos y con tormentas de variada intensidad, algunas localmente fuertes, con actividad eléctrica, ráfagas intensas y posible caída de granizo. Los eventos se concentrarían mayormente durante la mañana, mientras que hacia la tarde se espera una mejora temporaria de las condiciones, aunque con temperaturas máximas elevadas, que podrían alcanzar los 38 °C en sectores del centro del país.

Alerta amarilla por tormentas: llega un alivio puntual mientras cambia la lectura del clima global

En el sudeste de Córdoba y sudoeste de Santa Fe, la jornada se presentará mayormente nublada con probabilidad de tormentas matinales, mientras que en el noreste bonaerense se anticipa tiempo ventoso, con ráfagas del sector este y máximas cercanas a 34 °C. Las mínimas seguirán altas en toda la zona, entre 20 °C y 26 °C, lo que mantiene elevada la demanda atmosférica.

Las lluvias llegarían como un alivio parcial y localizado, pero no alcanzan para revertir el impacto acumulado del calor y la falta de agua.

Este escenario de eventos intensos, concentrados y desparejos se da en paralelo con una novedad de fondo que empieza a generar debate en la comunidad científica y que podría modificar la forma en que el agro interpreta los pronósticos estacionales. Desde principios de 2025, la NOAA viene trabajando en una nueva metodología para clasificar el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), y desde el 2 de febrero de 2026 comenzó a utilizar oficialmente un nuevo indicador: el Índice Relativo Oceánico del Niño (RONI).

Los eventos históricos reclasificados están generando debates en la comunidad científica. Créditos: NASA Worldview.
Los eventos históricos reclasificados están generando debates en la comunidad científica. Créditos: NASA Worldview.


Hasta ahora, la referencia era el ONI tradicional, que mide anomalías de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial. El problema, según la NOAA, es que el calentamiento global elevó la temperatura de base de los océanos, haciendo que los eventos de El Niño parezcan más frecuentes o intensos, mientras que La Niña tiende a diluirse o directamente desaparecer de las estadísticas.

Comparación entre ONI y RONI (panel superior) y diferencia entre ellos (ONI menos RONI, panel inferior). Créditos: CPC/NCEP/NOAA.

Comparación entre ONI y RONI (panel superior) y diferencia entre ellos (ONI menos RONI, panel inferior). Créditos: CPC/NCEP/NOAA.

El nuevo índice RONI intenta aislar la señal propia del ENSO, descontando el calentamiento general de los océanos tropicales. De esta manera, no cambia el umbral técnico de clasificación, pero sí redefine eventos históricos, reduciendo la intensidad de algunos El Niño y haciendo visibles episodios de La Niña que antes quedaban en zona marginal.

Con RONI, algunos eventos recientes pasan a considerarse La Niña, aunque no hayan generado los efectos climáticos clásicos.

Este cambio metodológico abre una discusión clave para Sudamérica y para el agro argentino: no todos los eventos reclasificados como La Niña produjeron los patrones típicos de lluvias o sequías que históricamente se asocian a esa fase del ENSO. En la práctica, esto introduce un nuevo nivel de incertidumbre al momento de anticipar escenarios productivos.

La pregunta que empieza a instalarse es concreta: ¿cómo interpretar un pronóstico de La Niña si la respuesta atmosférica ya no es la de antes? Por ahora, la propia NOAA reconoce que las respuestas definitivas todavía no existen y que será necesario acumular evidencia científica para entender si el calentamiento global está modificando solo los índices... o también el comportamiento físico del sistema climático.

Mientras tanto, el agro vuelve a moverse entre alivios puntuales y señales contradictorias, con lluvias que llegan de forma irregular y un marco climático global en revisión. En ese contexto, leer bien el corto plazo y ajustar decisiones lote por lote sigue siendo tan importante como interpretar los grandes forzantes que vienen del Pacífico.

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