Clima en el campo: lluvias y calor presionan la campaña agrícola.
Un nuevo informe agroclimático anticipa lluvias desparejas, calor extremo y luego descenso térmico. Impacto directo en la cosecha y el manejo del campo.
El informe de perspectivas agroclimáticas al 1 de abril de 2026 anticipa que, entre el 2 y el 8 de abril, el clima en Argentina estará dominado por condiciones cálidas y húmedas con lluvias de variada intensidad en el centro y noroeste del área agrícola, mientras que el norte y el sur recibirán aportes escasos, un escenario que impacta directamente en la cosecha gruesa y la planificación productiva.
Según el reporte, los vientos del trópico generarán temperaturas elevadas en gran parte del país, con máximas que superarán los 35°C en regiones del NOA, Chaco y Mesopotamia, e incluso focos por encima de los 40°C, lo que incrementa el estrés térmico sobre cultivos en etapas críticas y condiciona el rinde.
En paralelo, un frente de tormenta avanzará de manera lenta y quedará estacionado sobre el centro del país, provocando precipitaciones moderadas a abundantes (entre 10 y 50 mm) en zonas clave como Córdoba, la región pampeana y sectores de Cuyo, aunque con marcada variabilidad espacial.
Este comportamiento genera un escenario típico de alta heterogeneidad: lotes con buena recarga hídrica conviven con áreas que siguen con déficit, lo que complica la logística de cosecha y la toma de decisiones en el campo.
Cambio de escenario: ingreso de aire frío y riesgos productivos
Hacia la segunda etapa, entre el 9 y el 15 de abril, el informe señala que el frente avanzará hacia el norte, concentrando las lluvias en esa región, mientras el resto del área agrícola experimentará registros escasos a nulos de precipitaciones, lo que podría acelerar los trabajos de cosecha en zonas que logren piso adecuado.
Al mismo tiempo, el ingreso de vientos polares provocará un descenso general de las temperaturas, con mínimas que en algunas regiones del centro del país podrían ubicarse entre 5 y 10°C, aunque con bajo riesgo de heladas en la mayor parte del área agrícola.
Este cambio térmico será clave para el cierre de la campaña, ya que puede favorecer la pérdida de humedad en los granos y mejorar las condiciones de trilla, pero también genera incertidumbre en planteos tardíos o en cultivos que aún no alcanzaron su madurez fisiológica.
En términos regionales, el informe destaca que el norte del país continuará con mayor actividad de lluvias, mientras que el centro y sur observarán condiciones más secas, consolidando un patrón climático que exige mayor precisión en el manejo agronómico.
En este contexto, variables como la fecha de siembra, la elección de híbridos y la gestión de la cosecha vuelven a ser determinantes para sostener la rentabilidad en un escenario atravesado por la variabilidad climática, el cambio climático y la necesidad de aplicar buenas prácticas agrícolas dentro de los sistemas de producción argentinos.
El reporte completo puede consultarse en el informe original de perspectivas agroclimáticas.

