Clima bomba en el campo: lluvias y frío complican la cosecha.
Fuertes lluvias en el Litoral y un marcado descenso térmico generan alertas en el campo argentino en plena etapa clave de cosecha.
Durante la semana del 6 al 13 de abril, el campo argentino enfrenta un escenario climático crítico: lluvias intensas en el Litoral y noreste bonaerense, junto con un fuerte descenso térmico en el centro-norte, una combinación que impacta directamente en la cosecha y la rentabilidad. Este contexto es clave porque se da en una etapa determinante del ciclo productivo, donde cualquier demora o exceso hídrico puede traducirse en pérdidas.
El contraste es marcado: mientras el este del país recibe precipitaciones por encima de lo normal, otras regiones atraviesan condiciones secas, evidenciando una creciente variabilidad climática que complica la planificación en los agronegocios.
El foco de las precipitaciones se ubica en provincias del Litoral como Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, además del noreste de Buenos Aires. En estas zonas, los acumulados semanales pueden generar excesos hídricos, anegamientos y complicaciones para el ingreso de maquinaria.
Para los productores, esto impacta directamente en la cosecha de soja y maíz, donde los retrasos no solo afectan el rinde, sino también la calidad del grano y la comercialización. A esto se suma el desafío de la infraestructura vial rural, que en muchos casos limita el transporte en condiciones de exceso de agua.
Tormentas intensas bajo alerta: el SMN advierte acumulados de 60 a 120 mm, ráfagas que pueden superar los 90 km/h y probabilidad de granizo, con impactos directos en el campo y la cosecha.
En contraste, regiones como el NOA, Cuyo y parte de la Patagonia presentan escasez de lluvias, lo que también condiciona la producción, especialmente en sistemas que dependen de la recarga hídrica.
El otro factor determinante es el descenso térmico en el centro y norte del país. Con temperaturas por debajo de lo habitual, se generan impactos concretos en los sistemas productivos:
- Menor desarrollo de cultivos
- Retrasos en etapas fenológicas clave
- Mayor incertidumbre en la planificación de labores.
La combinación de lluvias excesivas y bajas temperaturas vuelve a poner en evidencia un punto central: el clima se consolida como uno de los principales factores de riesgo para el campo argentino.

