Clima

El clima vuelve a presionar al agro con calor extremo y precipitaciones irregulares

Altas temperaturas, lluvias irregulares y riesgo de tormentas severas marcan la semana clave para los cultivos de verano.

AgroLatam
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La Bolsa de Cereales advirtió que entre el 5 y el 18 de febrero de 2026 el área agrícola argentina atravesará un escenario climático complejo, con temperaturas extremas, lluvias muy desparejas y un posterior descenso térmico, una combinación que genera riesgos productivos clave en pleno período crítico de soja y maíz y vuelve a encender las alarmas en el sector.

Según el informe, el ingreso de vientos del trópico provocará temperaturas máximas superiores a los 35°C en amplias zonas del NOA, NEA, Región Pampeana norte, Mesopotamia y Paraguay, con focos que podrían superar los 40°C.

En contraste, solo las zonas serranas y el sur bonaerense mostrarán registros más moderados.

Este patrón impacta de lleno sobre cultivos en etapas críticas, donde el estrés térmico puede traducirse en pérdidas de rendimiento, especialmente en lotes con escasa humedad previa.

El informe remarca que las precipitaciones no serán homogéneas.

Habrá focos con lluvias abundantes (más de 25 mm) sobre el sur del NOA, norte pampeano, Mesopotamia y Uruguay, pero grandes extensiones del área agrícola recibirán menos de 10 mm, insuficiente para recomponer perfiles.

Para el productor argentino, este escenario profundiza la brecha entre zonas bien posicionadas y regiones comprometidas, complicando decisiones comerciales y agronómicas.

Hacia el final de cada período analizado, el avance de una masa de aire frío provocará un descenso marcado de las temperaturas, con mínimas inferiores a 10°C en zonas serranas del NOA y Cuyo, donde no se descartan heladas localizadas.

Si bien el evento no sería generalizado, el riesgo climático sigue latente, sobre todo en áreas con cultivos tardíos.

En el sur y centro de Brasil, el calor se moderará levemente gracias a la mayor humedad del suelo, con lluvias mejor distribuidas que en Argentina. Sin embargo, persisten focos de temperaturas superiores a 35°C y riesgo de tormentas severas en zonas costeras, especialmente en San Pablo.

Este contraste regional refuerza la desventaja climática argentina, justo cuando el mercado mira con lupa la evolución productiva sudamericana.

Con retenciones altas, brecha cambiaria y márgenes ajustados, el clima vuelve a ser el factor que puede inclinar la balanza económica del productor argentino.

La combinación de calor extremo y lluvias mal repartidas no solo amenaza los rindes, sino que condiciona la oferta exportable y la competitividad frente a Brasil.

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