Clima

El Niño vuelve con fuerza y enciende alarmas por su impacto en el campo y la economía

La ONU advirtió que existe un 80% de probabilidades de que El Niño se instale entre junio y agosto. El fenómeno podría agravar eventos extremos, afectar la producción agropecuaria y generar nuevos desafíos económicos.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de la ONU, alertó este martes sobre la inminente llegada del fenómeno El Niño, con una probabilidad del 80% de desarrollo entre junio y agosto de 2026 y más del 90% de posibilidades de que se extienda hasta noviembre. La advertencia encendió las alarmas en el campo argentino y en distintos sectores productivos debido a que el evento podría profundizar los fenómenos climáticos extremos, impactando directamente sobre la producción agropecuaria, la agricultura, la ganadería y la economía global.

Según el informe internacional, las condiciones actuales del océano Pacífico ecuatorial muestran señales cada vez más claras de una transición hacia El Niño, un fenómeno que históricamente modifica los patrones climáticos en gran parte del planeta y suele tener consecuencias directas sobre la producción de alimentos, los recursos hídricos y la infraestructura.

El Niño vuelve con fuerza y enciende alarmas por su impacto en el campo y la economía

La preocupación no es menor para el campo argentino, donde las decisiones de siembra, manejo de cultivos, inversiones y planificación productiva están estrechamente ligadas a las perspectivas climáticas. En un contexto marcado por la búsqueda de mayores rindes, eficiencia y rentabilidad, cualquier alteración meteorológica puede modificar el escenario de la próxima campaña agrícola.

La advertencia llegó acompañada de un duro mensaje del secretario general de la ONU, António Guterres, quien pidió que el fenómeno sea tomado como una verdadera alerta climática.

"Las condiciones de El Niño avivarán el fuego del calentamiento global", sostuvo el funcionario al alertar sobre impactos más intensos y de mayor alcance que en eventos anteriores.

Desde la ONU remarcaron que el fenómeno podría potenciar tanto las sequías severas como las lluvias extremas, además de incrementar el riesgo de olas de calor tanto sobre la tierra como sobre los océanos. Los expertos advierten que estos eventos afectan directamente la productividad agrícola, la disponibilidad de agua y la estabilidad de los ecosistemas.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que los gobiernos deben prepararse para enfrentar posibles consecuencias significativas sobre las economías y las comunidades.

"Debemos prepararnos para un posible fenómeno intenso que agravará la sequía, las fuertes lluvias y aumentará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano", señaló.

Para el sector agropecuario, la noticia genera especial atención. Históricamente, los eventos de El Niño suelen modificar el régimen de precipitaciones en Sudamérica. En algunas regiones agrícolas pueden favorecer una mayor disponibilidad de agua para los cultivos, mientras que en otras provocan excesos hídricos, inundaciones y problemas de logística durante la siembra y la cosecha.

La experiencia reciente demuestra que los fenómenos climáticos extremos generan consecuencias económicas de gran magnitud. Desde pérdidas de rindes hasta daños en la infraestructura vial, interrupciones logísticas y mayores costos productivos, el clima se ha convertido en uno de los factores más determinantes para la rentabilidad de los agronegocios.

La OMM recordó además que el último fenómeno de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, fue uno de los cinco más intensos de la historia y contribuyó a que 2024 se transformara en uno de los años con temperaturas récord a nivel global.

Los especialistas explican que la alerta actual se basa en el fuerte calentamiento detectado en las aguas superficiales y subsuperficiales del Pacífico ecuatorial. Algunas zonas presentan temperaturas superiores a los 6°C por encima de los valores promedio, una señal considerada clave para la evolución del fenómeno.

A esto se suma el comportamiento del Índice de Oscilación del Sur, uno de los principales indicadores atmosféricos utilizados para monitorear el desarrollo de El Niño y anticipar posibles cambios en las condiciones climáticas globales.

La comunidad científica seguirá monitoreando la evolución de estas variables durante los próximos meses. Mientras tanto, los organismos internacionales recomiendan fortalecer los sistemas de alerta temprana y avanzar en medidas preventivas para reducir riesgos productivos, ambientales y sociales.

Para Argentina, donde la producción agropecuaria constituye una de las principales fuentes de generación de divisas, el posible regreso de El Niño vuelve a colocar al clima en el centro de las decisiones estratégicas. Los especialistas advierten que las lluvias extremas, las sequías, las olas de calor y las alteraciones en los ciclos productivos pueden afectar los rindes, la siembra, la cosecha y la rentabilidad de toda la cadena de valor agroindustrial.

Si bien todavía es prematuro determinar la intensidad definitiva del fenómeno y sus efectos regionales, la señal es contundente: el mundo se prepara para un nuevo episodio climático que podría redefinir la próxima campaña agrícola, influir sobre los mercados internacionales, alterar la seguridad alimentaria y generar impactos económicos significativos.

La combinación de cambio climático, calentamiento global, eventos meteorológicos extremos y creciente vulnerabilidad productiva plantea un escenario que exige planificación, inversión en tecnología, monitoreo permanente y capacidad de adaptación. El desafío para el campo argentino ya no es solamente prever el clima, sino prepararse para convivir con fenómenos cada vez más intensos y frecuentes.

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