Clima

Alertan por un El Niño muy fuerte: crece el riesgo de inundaciones y pérdidas en el agro

El fenómeno climático ya muestra sus primeros efectos en Argentina. Preocupan las lluvias intensas, las crecidas de ríos y el impacto sobre la producción.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

Las primeras señales de un evento de El Niño ya comenzaron a sentirse en la Argentina y los especialistas advierten que podría evolucionar hacia una fase muy fuerte durante la primavera y extenderse hasta el otoño de 2027. El fenómeno ya genera un aumento de las lluvias, nevadas significativas en la cordillera y pone en alerta a las provincias del norte y el Litoral por posibles inundaciones y crecidas de ríos. La situación cobra relevancia económica porque podría afectar la producción agropecuaria, la infraestructura rural y la actividad ganadera en regiones clave del país.

Las importantes nevadas registradas durante las últimas semanas en la cordillera fueron interpretadas por los especialistas como el primer indicio de una atmósfera más activa por efecto de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Al mismo tiempo, el ingreso de aire cálido y húmedo sobre el norte argentino comenzó a aportar las condiciones necesarias para el desarrollo de tormentas intensas en pleno invierno, un comportamiento que suele repetirse durante los años dominados por este fenómeno climático. Para el fin de semana se esperan precipitaciones abundantes en Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y el norte bonaerense, con acumulados que podrían superar los 40 milímetros y episodios de granizo en algunas localidades.

Los pronósticos indican que entre el 20 y el 24 de julio persistirá un patrón de lluvias generalizadas sobre la región pampeana, el Litoral y el este de la región chaqueña, con acumulados adicionales de entre 30 y 80 milímetros. Si bien la campaña de trigo en la zona núcleo no enfrenta riesgos inmediatos, comienzan a surgir preocupaciones en áreas bajas del Litoral y especialmente en el norte argentino, donde los excesos hídricos podrían afectar cultivos, caminos rurales y rodeos ganaderos. Las provincias de Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa aparecen como las más vulnerables ante eventuales crecidas de ríos, arroyos y esteros.

Alertan por un El Niño muy fuerte: crece el riesgo de inundaciones y pérdidas en el agro

La situación también tiene implicancias regionales. Un escenario de lluvias persistentes podría alterar la logística agroexportadora en la Cuenca del Plata y generar mayores costos para las cadenas productivas. Para la Argentina, que compite con Brasil, Paraguay y Uruguay en los mercados internacionales de granos y carnes, cualquier interrupción en la producción o en el transporte puede traducirse en pérdida de competitividad y menores ingresos de divisas.

Uno de los datos que más preocupa a los analistas es la última actualización de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que elevó al 81% la probabilidad de que El Niño persista hasta el otoño de 2027 y alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de este año. Los antecedentes históricos generan inquietud: los eventos de 1982, 1997 y 2015 dejaron severas inundaciones en el Litoral argentino y el sur de Brasil, además de importantes pérdidas económicas para el sector agropecuario.

Las proyecciones climáticas trimestrales muestran una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal en el noreste argentino, mientras que gran parte de la región central mantendría registros cercanos al promedio. Además, las temperaturas medias se ubicarían por encima de los valores habituales, dejando atrás las fuertes heladas de mayo y junio. En este contexto, las alarmas también se encienden por posibles crecidas en los ríos Paraná y Uruguay, un factor que históricamente generó impactos sobre la producción, la infraestructura y las comunidades de la Mesopotamia argentina.

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