El Niño amenaza y potencia al agro: alertan por lluvias extremas y récord de rindes
El INTA confirmó la formación de El Niño para la campaña 2026/27 y advirtió sobre excesos hídricos, pero también oportunidades productivas históricas.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) confirmó que el fenómeno climático El Niño comenzó su proceso de formación y tendría más del 80 % de probabilidades de consolidarse entre junio y agosto de 2026, un escenario que podría modificar de manera decisiva la campaña agrícola 2026/27 en la Argentina. El fenómeno anticipa lluvias superiores a lo normal en buena parte del país, un dato clave para productores, técnicos y mercados, especialmente después de varios ciclos atravesados por déficit hídrico y alta volatilidad climática.
De acuerdo con especialistas del Instituto de Clima y Agua del INTA, el nuevo escenario abre una combinación de oportunidades productivas y riesgos económicos, dependiendo de cada región y del manejo agronómico que se implemente. Mientras algunas zonas podrían alcanzar rindes excepcionales gracias a una mejor disponibilidad hídrica, otras enfrentarían anegamientos, crecidas y problemas sanitarios tanto en agricultura como en ganadería.
Según explicó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, el fenómeno no impacta de forma uniforme sobre el territorio nacional. Las mayores amenazas se concentran en cuencas y zonas bajas, especialmente en áreas vinculadas a los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay y la cuenca del río Salado bonaerense.
Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA,
El especialista remarcó que los antecedentes de eventos intensos como los de 1997/98, 2009/10 y 2015/16 demostraron que la anticipación es determinante para evitar pérdidas económicas. "La diferencia entre sufrir daños o capitalizar oportunidades depende de planificar con tiempo", sostuvo.
Las proyecciones climáticas anticipan que durante el trimestre junio-julio-agosto las precipitaciones podrían ubicarse dentro de parámetros normales o incluso superiores a los históricos en provincias del centro y norte argentino. Sin embargo, en sectores de Cuyo y el norte de la región Pampeana todavía persiste la probabilidad de lluvias por debajo del promedio.
En términos productivos, las zonas de loma y campos bien drenados aparecen como las grandes beneficiadas del nuevo escenario climático. Allí, el agua podría transformarse en un factor decisivo para maximizar rindes y potenciar estrategias de agricultura intensiva bajo sistemas de siembra directa y manejo de precisión.
En contraste, las áreas deprimidas o anegables deberán extremar medidas preventivas. El INTA recomendó monitorear napas, mejorar sistemas de evacuación y redefinir planteos agrícolas y ganaderos para minimizar riesgos de pérdidas por inundaciones o problemas sanitarios.
En ganadería, la estrategia pasará por anticipar movimientos de hacienda, reforzar planes sanitarios y garantizar reservas forrajeras ante posibles complicaciones climáticas. En los sistemas mixtos, la gestión del agua será determinante para sostener la rentabilidad.
El agua como recurso estratégico para los próximos años
Los técnicos del INTA remarcaron que el exceso hídrico no debe analizarse únicamente como una amenaza. Reservorios, humedales funcionales, aguadas y almacenamiento de agua en perfiles de suelo aparecen como herramientas estratégicas para aprovechar los ciclos húmedos y prepararse para futuras sequías.
La mirada de largo plazo gana peso dentro de los agronegocios argentinos, especialmente frente a un contexto de cambio climático cada vez más extremo. "Cada lote debe pensarse dentro de su paisaje y cada establecimiento dentro de su cuenca", sintetizó Mercuri.
La meteoróloga Natalia Gattinoni agregó que todavía existe incertidumbre sobre la intensidad definitiva del fenómeno. Aunque los modelos climáticos muestran chances similares de un Niño moderado, fuerte o muy fuerte hacia la primavera, aclaró que el impacto final dependerá también de otros factores atmosféricos regionales.
Para la campaña 2026/27, el principal desafío del productor será combinar información climática, tecnología y manejo agronómico para reducir riesgos y capturar oportunidades. Los especialistas recomiendan seguir de cerca los pronósticos trimestrales, ajustar fechas de siembra, monitorear perfiles de humedad y planificar estrategias diferenciadas según ambientes.
En un contexto donde el clima vuelve a condicionar la economía del campo argentino, El Niño podría transformarse en el gran factor que redefina la rentabilidad agrícola y ganadera del próximo ciclo productivo. La clave, coinciden los expertos, estará en llegar preparados.

