Clima

El Niño se fortalece y abre una nueva expectativa para la próxima cosecha argentina

El modelo europeo refuerza un escenario más húmedo para agosto y septiembre, con impacto directo en las reservas de agua y el agro.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

El desarrollo de El Niño comenzó a reflejarse con mayor claridad en los principales modelos climáticos internacionales, y las últimas actualizaciones del Centro Europeo de Pronósticos de Mediano Plazo (ECMWF), difundidas este 22 de julio, anticipan un escenario más lluvioso para agosto y septiembre sobre gran parte del este argentino. La información resulta clave para el sector agropecuario porque podría significar una recuperación de la humedad de los suelos tras meses de precipitaciones irregulares, aunque también abre la puerta al riesgo de excesos hídricos en regiones productivas estratégicas.

Las proyecciones de largo plazo muestran anomalías positivas de precipitación sobre el NEA, el Litoral y amplios sectores de la región Pampeana, una señal típica de los años bajo influencia de El Niño. Según el ECMWF, provincias como Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos, Santa Fe y sectores del norte y este bonaerense podrían registrar acumulados superiores a los valores normales para la época. Aunque los pronósticos estacionales no permiten anticipar eventos puntuales, la persistencia de esta tendencia incrementa la confianza en un cambio de patrón atmosférico respecto de los últimos meses.

Anomalía de precipitaciones para el mes de septiembre según nuestro modelo de referencia el ECMWF
Anomalía de precipitaciones para el mes de septiembre según nuestro modelo de referencia el ECMWF

Para la economía argentina, el posible retorno de un régimen más húmedo tiene una relevancia especial. La disponibilidad de agua en el suelo es uno de los factores determinantes para el inicio de la campaña fina y la planificación de la siembra de maíz y soja, en un contexto donde el agro sigue siendo el principal generador de divisas del país. Una mejora en las condiciones climáticas podría favorecer las expectativas productivas y, en consecuencia, las futuras agroexportaciones, en momentos en que la Argentina necesita recuperar competitividad regional frente al avance de Brasil en los mercados internacionales.

Sin embargo, los especialistas advierten que los años influenciados por El Niño también suelen estar asociados a eventos de lluvias intensas y episodios de excesos hídricos, especialmente en el este del país. Esto implica que, si bien la recuperación de las reservas de humedad es una noticia positiva, también será necesario monitorear la evolución de los pronósticos para evitar impactos sobre caminos rurales, infraestructura y áreas productivas vulnerables a inundaciones temporarias.

En contraste con el este argentino, el oeste del país mantendría un comportamiento más cercano a la normalidad durante agosto. Las anomalías previstas son menos significativas en Cuyo y gran parte de la Patagonia, aunque la franja cordillerana seguiría recibiendo una mayor influencia de perturbaciones provenientes del Pacífico, favoreciendo precipitaciones superiores a lo habitual en forma de lluvias y nevadas.

Las proyecciones para septiembre muestran incluso un fortalecimiento de la señal húmeda. El ECMWF incrementa las anomalías positivas sobre el norte y el este del territorio nacional, una evolución compatible con un evento de El Niño que comienza a ejercer una influencia más marcada sobre la circulación atmosférica regional. El escenario anticipa una mayor frecuencia de sistemas de precipitación sobre el noreste argentino, la Mesopotamia y sectores de la región Pampeana.

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