El Niño regresa con fuerza y desafía la estrategia de los productores
La llegada de El Niño eleva el riesgo de inundaciones y excesos hídricos. Especialistas recomiendan anticiparse para evitar pérdidas.
La confirmación de la ocurrencia del fenómeno climático El Niño para lo que resta del año encendió las alertas en el sector agropecuario. El anuncio, realizado por especialistas del INTA, anticipa una alta probabilidad de lluvias por encima de los valores normales en gran parte de la Cuenca del Plata, una situación que podría generar tanto oportunidades productivas como riesgos de anegamientos e inundaciones. La advertencia cobra relevancia porque afecta directamente a miles de productores de la región y obliga a planificar estrategias para minimizar pérdidas.
Durante los años bajo influencia de El Niño, las precipitaciones suelen incrementarse en amplias zonas de Sudamérica. Cuando estos eventos alcanzan una intensidad moderada o fuerte, aumenta significativamente la probabilidad de excesos hídricos, especialmente en las grandes cuencas hidrográficas que integran los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.
Según explicó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, las zonas más expuestas son las áreas bajas, deprimidas, de ribera y cercanas a cursos de agua, donde el incremento del caudal de ríos y arroyos puede derivar en anegamientos prolongados. "Hablar hoy de las probabilidades de ocurrencia de El Niño es una oportunidad para tomar buenas decisiones", destacó el especialista, quien remarcó la importancia de utilizar la información climática disponible para planificar la campaña productiva.
Uno de los principales aspectos a considerar es el estado actual de los suelos y de los reservorios naturales de agua. La capacidad de almacenamiento de lagunas, humedales y perfiles de suelo determinará cuánto tiempo pueden amortiguar las lluvias intensas antes de que se transformen en un problema para la producción.
En los sistemas ganaderos, Mercuri recomendó prestar especial atención a los campos bajos con antecedentes de anegamiento. Entre las medidas preventivas mencionó la necesidad de almacenar reservas forrajeras en los sectores más altos, planificar pastoreos diferidos y prever áreas seguras para concentrar la hacienda en caso de inundaciones. Además, recordó que el otoño es el momento ideal para planificar las reservas necesarias para sostener la carga animal durante eventuales contingencias climáticas.
A diferencia de los años dominados por la sequía, los ciclos bajo influencia de El Niño suelen ofrecer condiciones favorables para planteos agrícolas de alto potencial productivo. Desde el INTA señalaron que pueden impulsarse estrategias como siembras tempranas, mayores densidades de plantas en gramíneas y programas de fertilización más intensivos, aprovechando una mejor disponibilidad hídrica y una mayor capacidad de los cultivos para capturar nutrientes.
También cobra relevancia el manejo por ambientes. Las lomas y medias lomas suelen beneficiarse de una mejor disponibilidad de agua, mientras que los sectores bajos requieren estrategias específicas debido a su mayor vulnerabilidad frente a los excesos hídricos.
El organismo también advirtió que las lluvias intensas y concentradas en períodos cortos se están volviendo cada vez más frecuentes, un fenómeno asociado a la creciente variabilidad climática. Por este motivo, los especialistas recomiendan fortalecer las prácticas de conservación de suelos, especialmente en zonas con pendiente. Entre las medidas sugeridas aparecen las curvas de nivel, terrazas y sistemas de manejo que reduzcan la erosión hídrica, una problemática que puede generar importantes pérdidas de productividad a largo plazo.
Para el INTA, la clave no pasa únicamente por conocer el pronóstico actual, sino por realizar un seguimiento constante de la evolución de los fenómenos climáticos. Mercuri insistió en que los productores deben actualizar periódicamente la información para evaluar posibles cambios en la intensidad de El Niño y en las perspectivas meteorológicas de cada región.
En ese sentido, el organismo publica informes climáticos semanales y trimestrales, además de ofrecer herramientas de monitoreo abiertas al público. Entre ellas se destaca la plataforma SEPA, que permite consultar indicadores como humedad del suelo, temperatura, índices de vegetación y otros datos agrometeorológicos relevantes para la toma de decisiones.
La llegada de El Niño vuelve a poner sobre la mesa una realidad cada vez más evidente para el agro argentino: la competitividad ya no depende únicamente de la genética, la tecnología o los mercados, sino también de la capacidad de anticiparse al clima y transformar la información en decisiones productivas inteligentes.

