Clima

Prevén más de 100 mm y vuelve el riesgo de fuertes heladas

El Litoral concentrará las mayores lluvias y luego llegará una masa de aire frío. Qué zonas productivas deberán seguir de cerca el cambio.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

El campo argentino enfrentará entre el martes 18 y el sábado 22 de agosto un fuerte cambio de escenario meteorológico, con lluvias abundantes primero y un marcado descenso de las temperaturas después. Las proyecciones concentran las precipitaciones más importantes sobre el Litoral y el noreste argentino, mientras que hacia el fin de semana anticipan el avance de una nueva masa de aire frío. Para el agro, el dato resulta clave: algunas áreas podrían sumar importantes acumulados de agua y posteriormente quedar expuestas a heladas, una combinación que puede condicionar cultivos, caminos rurales y el ingreso de maquinaria a los lotes.

La primera parte de la semana estará caracterizada por una elevada disponibilidad de humedad. Para este martes 18 aparecen probabilidades de precipitaciones superiores al 60% en sectores del NOA, norte de Córdoba, Santa Fe y el Litoral, mientras que en puntos de Salta podrían alcanzar el 90%. También se proyecta inestabilidad sobre Santiago del Estero, Tucumán y el norte santafesino. El foco para la producción estará puesto especialmente sobre Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones, donde la evolución de las tormentas determinará si el aporte de agua resulta beneficioso o comienza a generar complicaciones.

Prevén más de 100 mm y vuelve el riesgo de fuertes heladas

Más de 100 mm: dónde estará el mayor riesgo para el campo

Los acumulados más elevados se proyectan sobre Uruguay y las áreas cercanas al río Uruguay, donde podrían superarse los 100 milímetros y registrarse máximos próximos a 150 mm hasta el sábado, de acuerdo con el escenario planteado por el ECMWF. Del lado argentino, el este de Entre Ríos y sectores de Santa Fe aparecen entre las áreas que deberán seguir con mayor atención el comportamiento de las precipitaciones. Corrientes, Misiones y otros puntos del norte también podrían recibir volúmenes significativos durante el período.

Para el agro, más agua no significa necesariamente una mala noticia. Las precipitaciones pueden contribuir a recargar los perfiles y mejorar las reservas de humedad de los suelos, un factor relevante de cara a las próximas etapas de la campaña. El problema aparece cuando grandes volúmenes se concentran en períodos cortos o alcanzan ambientes que ya presentan elevada humedad. Allí aumenta la posibilidad de anegamientos, deterioro de caminos rurales y dificultades operativas. El piso de los lotes y la transitabilidad podrían convertirse en variables determinantes para organizar aplicaciones, movimientos de maquinaria y otras tareas.

La atención tampoco terminará cuando se retiren las lluvias. Una vez que el sistema pierda intensidad, una nueva masa de aire frío avanzará sobre buena parte del territorio argentino y provocará un descenso marcado de las temperaturas hacia el viernes y, especialmente, el sábado 22. Las anomalías previstas muestran valores claramente inferiores a los habituales para esta época del año sobre regiones productivas del centro y norte del país, configurando un segundo riesgo meteorológico inmediatamente después del período de precipitaciones.

Heladas: el segundo riesgo que deberá vigilar el agro

Para el sábado, las proyecciones muestran anomalías térmicas de entre -7 °C y -10 °C respecto de los valores normales en amplias zonas del centro argentino. En sectores del NOA las diferencias podrían ser incluso mayores. Córdoba y Santa Fe aparecen dentro del núcleo donde el cambio térmico sería más marcado, mientras que Buenos Aires también quedaría alcanzada por temperaturas sensiblemente inferiores a las habituales, con mayor intensidad en áreas del interior provincial.

Anomalía de temperatura prevista para el próximo sábado
Anomalía de temperatura prevista para el próximo sábado

Es importante diferenciar esas anomalías de la temperatura mínima efectivamente prevista: una anomalía de -8 °C no implica necesariamente que el termómetro vaya a marcar -8 °C, sino que la temperatura proyectada se ubicaría aproximadamente ocho grados por debajo del promedio correspondiente al período. Para determinar la intensidad y extensión definitiva de las heladas habrá que seguir la actualización de las temperaturas mínimas, la nubosidad, el viento y la humedad durante las próximas jornadas.

Para productores y técnicos, el escenario obliga así a mirar dos variables consecutivas. Primero estarán los acumulados de lluvia y sus efectos sobre los perfiles, bajos y caminos rurales. Después, el foco se trasladará rápidamente hacia las temperaturas mínimas y la posibilidad de heladas agronómicas. Con cultivos y producciones sensibles al frío, la evolución de las previsiones del viernes y sábado será determinante. Agosto vuelve a mostrar una fuerte variabilidad climática y el monitoreo lote por lote será clave para anticipar decisiones en las principales regiones productivas argentinas.

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