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Lluvias y heladas marcan la semana del agro: qué zonas tendrán los mayores impactos

El Litoral espera lluvias de más de 100 milímetros y la zona núcleo vuelve a mirar las heladas. Una semana clave para cultivos y labores agrícolas.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

Entre el 17 y el 24 de agosto, la Argentina atravesará una semana de fuertes contrastes meteorológicos: el Litoral y el NEA concentrarán lluvias abundantes, mientras un nuevo ingreso de aire frío elevará el riesgo de heladas en áreas productivas del centro del país. El escenario, señalado por el modelo europeo ECMWF y analizado por el meteorólogo Leonardo De Benedictis, cobra especial importancia para el agro porque combina posibles excesos hídricos, dificultades para realizar labores y transitar caminos rurales con un posterior descenso de las temperaturas que podría afectar cultivos sensibles al frío. La evolución de las mínimas será uno de los puntos a seguir hacia el próximo fin de semana.

La segunda mitad de agosto comenzará así con dos realidades meteorológicas bien diferenciadas. Sobre el noreste argentino persistirá una elevada disponibilidad de humedad y las precipitaciones se ubicarían por encima de los niveles habituales para esta época del año. En cambio, una vez que el sistema de lluvias avance y las condiciones comiencen a estabilizarse, el centro argentino quedará expuesto a una masa de aire más frío. Para los productores, esta sucesión obliga a seguir el pronóstico casi lote por lote: mientras en algunas zonas el agua puede consolidar las reservas de los perfiles y favorecer a los cultivos de invierno, en otras los excesos podrían demorar tareas y generar problemas de transitabilidad.

Más de 100 milímetros en el Litoral y después vuelve el riesgo de heladas

El núcleo de las precipitaciones más importantes se localizaría en Entre Ríos, Corrientes, Misiones y sectores de Santa Fe y Chaco. Según las proyecciones citadas, algunas áreas del centro del Litoral podrían acumular más de 100 milímetros durante la semana, con registros puntuales superiores a los 150 milímetros. No será solamente una cuestión de volumen: las tormentas podrían estar acompañadas por lluvias intensas, granizo y fuertes ráfagas. Por eso, además del beneficio que representa la recarga hídrica para los planteos agrícolas, habrá que observar posibles anegamientos, bajos saturados y caminos rurales con drenaje deficiente, especialmente si los mayores acumulados se producen en períodos relativamente cortos.

Lluvias y heladas marcan la semana del agro: qué zonas tendrán los mayores impactos

Para el agro, el balance de esas lluvias dependerá de cada ambiente y de la situación previa de los suelos. Los cultivos de invierno pueden encontrar un respaldo importante en una mayor disponibilidad de agua, especialmente donde los perfiles todavía necesitaban recomponerse, pero una sucesión de tormentas intensas puede generar el efecto contrario sobre las labores programadas. La logística dentro de los establecimientos, el movimiento de maquinaria y la aplicación de insumos podrían quedar condicionados temporalmente. En ese contexto, será importante seguir las actualizaciones y alertas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), sobre todo durante la primera parte de la semana, cuando se concentraría la mayor inestabilidad sobre el este y noreste del país.

Después de las lluvias, el foco se desplazará hacia las temperaturas. El ECMWF proyecta anomalías térmicas negativas sobre buena parte del centro de la Argentina, con una señal destacada en sectores de la región Pampeana y áreas del centro-norte. El ingreso de aire frío ganaría relevancia hacia el próximo fin de semana y aumentaría la posibilidad de heladas agronómicas en el centro y sur de la zona núcleo, con chances de extenderse hacia otras regiones. El dato merece atención porque la humedad remanente en superficie, combinada con aire frío y condiciones favorables para el enfriamiento nocturno, puede llevar las mínimas a niveles comprometidos durante las madrugadas en zonas rurales.

El escenario deja una semana para seguir con atención en los establecimientos agropecuarios: primero habrá que administrar los efectos de lluvias potencialmente muy abundantes y después mirar de cerca el termómetro. Para los cultivos sensibles y las producciones que atraviesan fases tempranas de desarrollo, la intensidad y duración de las eventuales heladas serán determinantes. También habrá diferencias importantes entre regiones, por lo que los valores semanales generales no reemplazan el seguimiento de los pronósticos locales. Agosto vuelve así a mostrar su variabilidad característica, pero esta vez con dos amenazas prácticamente consecutivas: excesos de agua en el noreste y un pulso frío que podría volver a dejar mínimas críticas en el corazón productivo argentino.

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