Clima

Sequía en la región Pampeana: el calor aprieta y el verano complica a soja y maíz en plena definición

La falta de lluvias y las altas temperaturas profundizan el estrés hídrico en la zona núcleo, justo cuando los cultivos definen rinde.

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Durante la segunda quincena de enero de 2026, la persistente ausencia de lluvias y las elevadas temperaturas intensificaron la sequía en la región Pampeana, afectando de lleno a soja y maíz en etapas clave de su ciclo. El análisis, elaborado por Leonardo De Benedictis, importa porque el déficit hídrico ya condiciona el potencial productivo de la campaña en el corazón agrícola del país.

Las provincias que integran la zona núcleo -Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba- atraviesan uno de los momentos más complejos del verano desde el punto de vista hídrico. La falta de precipitaciones se prolonga desde hace semanas y los perfiles de humedad del suelo muestran un deterioro creciente, con impacto directo sobre los cultivos estivales.

Anomalía de temperatura prevista para el próximo domingo según el modelo ECMWF
Anomalía de temperatura prevista para el próximo domingo según el modelo ECMWF


Si bien durante etapas previas el noreste argentino había mostrado un comportamiento más favorable, esa dinámica se revirtió. Actualmente, tanto el NEA como el centro del país se encuentran bajo condiciones de estabilidad atmosférica, con lluvias prácticamente ausentes.

A la escasez de agua se suma el efecto de temperaturas elevadas, que aceleran la evaporación y profundizan el estrés hídrico. Esta combinación configura un escenario claramente desfavorable para el desarrollo normal de la campaña, justo cuando soja y maíz transitan fases determinantes para la definición de rindes.

Mientras la región central se seca, el oeste del país muestra un patrón opuesto. En el NOA y Cuyo, provincias como Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza registran mayor inestabilidad atmosférica, con lluvias relativamente frecuentes.

Si bien en muchos casos se trata de eventos localizados y de intensidad variable, los acumulados contrastan con fuerza frente a la situación de la región Pampeana, donde se acumulan semanas sin aportes significativos.

En el corto plazo, podrían darse lluvias aisladas en La Pampa hacia el final de la semana. Sin embargo, no alcanzarían para revertir el déficit acumulado. Para el inicio de la semana siguiente, se espera que el centro-sur de Córdoba reciba precipitaciones moderadas, con alivio transitorio, aunque todavía insuficiente para recomponer los perfiles de humedad.

Los modelos de referencia, como el del ECMWF, muestran acumulados muy desparejos y confirman la persistencia de un patrón seco sobre gran parte del centro del país.

La falta de lluvias no se limita a la Argentina. Uruguay, el sur de Brasil y gran parte de Paraguay también presentan condiciones secas, lo que refuerza la estabilidad atmosférica regional y reduce las chances de un cambio rápido en el escenario climático.

Todo este contexto se da en un momento decisivo para los cultivos de verano. Las lluvias de primavera no lograron recargar adecuadamente los suelos, y hoy esa carencia limita el potencial productivo. Con el verano avanzado y sin señales claras de un cambio sostenido, la preocupación crece en el sector agropecuario, que sigue de cerca cada actualización del pronóstico.

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