Clima y campaña gruesa: núcleo ajustado y más lluvias en el NOA
El SMN prevé trimestre con lluvias normales en la región pampeana y más agua en el NOA. Temperaturas superiores complican rindes.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) difundió el pronóstico climático para el trimestre marzo-abril-mayo 2026 y anticipó un escenario de lluvias normales en la región pampeana, mayores precipitaciones en el NOA y temperaturas medias superiores a lo habitual en amplias zonas productivas, un combo que será determinante para el cierre de la campaña gruesa. La definición de rindes de soja y maíz entra así en una etapa sensible, con señales dispares según la región.
En materia de precipitaciones, el informe oficial marca mayores probabilidades de lluvias superiores a lo normal en el Noroeste Argentino (NOA) y en el sur de la Patagonia. Para provincias como Salta, Tucumán, Jujuy y Catamarca, el aporte hídrico extra podría resultar un alivio en planteos tardíos y en lotes que venían ajustados.
En cambio, en la zona núcleo -que incluye el oeste de Santa Fe, Córdoba y el norte de Buenos Aires- el panorama aparece más fino. Mendoza, San Juan, San Luis, Córdoba, el oeste santafesino y el sur de Santiago del Estero presentan mayores probabilidades de registrar lluvias normales o inferiores a lo normal, lo que podría traducirse en un trimestre más ajustado en términos de humedad disponible en parte del centro-oeste productivo.
Para el resto de la región pampeana y el litoral -La Pampa, Buenos Aires, Entre Ríos y sectores del NEA- el escenario se ubica dentro de parámetros normales para la época, sin grandes desvíos. Sin embargo, en un contexto donde los perfiles no están holgados en todas las zonas, la distribución de las lluvias será tan importante como el volumen acumulado.
El otro factor determinante será la temperatura media. El SMN anticipa valores superiores a lo normal en Córdoba, Santiago del Estero, el oeste de Santa Fe y sectores del oeste de Chaco y Formosa, además del NOA y el sur patagónico. Este patrón térmico elevado puede acelerar ciclos, incrementar la evapotranspiración y presionar sobre cultivos que transitan etapas críticas de llenado de grano.
En el centro y norte de la Patagonia, Cuyo, La Pampa, Buenos Aires y el litoral, las temperaturas tenderían a ubicarse en niveles normales o superiores a los habituales, consolidando un trimestre con sesgo cálido en buena parte del mapa agrícola.
Para el productor, la ecuación es clara: agua justa en la zona núcleo y calor por encima del promedio obligan a seguir de cerca la evolución de los lotes. En soja de segunda, particularmente, marzo es decisivo para sostener potencial. En maíces tardíos, el estrés térmico puede impactar en el peso final de los granos.
En términos macro, el clima vuelve a jugar un rol central en la proyección productiva argentina. Con márgenes ajustados por retenciones, costos en dólares y volatilidad cambiaria, cada quintal cuenta. La campaña gruesa 2025/26 entra en su recta final con un escenario heterogéneo: alivio hídrico en el NOA, normalidad en el litoral y una zona núcleo que dependerá de lluvias oportunas para sostener rindes.
El trimestre que comienza no define solo números productivos. También condiciona ingresos, flujo comercial y el aporte del agro a una economía que sigue mirando al campo como motor de divisas. El clima, una vez más, tendrá la última palabra.

