Clima

Suben las temperaturas y las lluvias llegan desparejas en plena definición de cultivos

Calor intenso, lluvias irregulares y riesgo de estrés hídrico marcan el pulso climático de fin de enero y condicionan la campaña gruesa.

AgroLatam
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La Bolsa de Cereales, a través de su informe agroclimático semanal publicado el 21 de enero de 2026, advirtió que el área agrícola argentina enfrentará un marcado ascenso térmico con lluvias muy desparejas durante los próximos días, un combo climático clave porque coincide con etapas críticas de definición de rindes en soja y maíz, en un contexto donde cada milímetro cuenta para sostener la producción y los márgenes del productor.

Según el reporte, la semana del 22 al 28 de enero comenzará con temperaturas moderadas, producto del ingreso de vientos del sur, pero rápidamente dará paso a un fuerte retorno de aire tropical. Gran parte del NOA, Chaco, Mesopotamia, norte de Córdoba y oeste de la Región Pampeana registrará máximas superiores a 35 °C, con focos que podrían superar los 40 °C, elevando el riesgo de estrés térmico en los cultivos.

Las lluvias estarán asociadas a frentes cálidos, sin descenso de temperatura, lo que provocará eventos muy desparejos.

El centro del NOA, el sur del Chaco, el norte de la Mesopotamia y el sur de la Región Pampeana podrían recibir entre 10 y más de 75 mm, con tormentas puntuales superiores a 150 mm.
En contraste, amplias zonas agrícolas recibirán menos de 10 mm, insuficientes para revertir déficits hídricos acumulados.

Para el período del 29 de enero al 4 de febrero, el informe anticipa una nueva ronda de lluvias irregulares, seguida por un descenso térmico transitorio, antes de otro retorno de altas temperaturas. Este vaivén climático complica la planificación agronómica, especialmente en lotes tardíos o con reservas de humedad ajustadas.

En un país atravesado por retenciones, brecha cambiaria y costos en dólares, el clima vuelve a ser el principal factor de riesgo productivo. La combinación de calor extremo y lluvias mal distribuidas obliga a afinar el manejo, monitorear lotes y recalcular expectativas de rinde, justo cuando la campaña empieza a jugarse gran parte de su resultado económico.

El escenario agroclimático de fin de enero confirma que la campaña gruesa entra en su tramo más sensible, con un patrón que favorece a algunas zonas pero deja a otras al límite. Para la Argentina, entender y anticipar estos eventos es clave para minimizar pérdidas y sostener competitividad en un contexto regional donde cada tonelada cuenta.

Informe completo

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