Alerta Energética

El Niño encarece la energía en Colombia y amenaza con una factura récord para Ecuador

Colombia ya registra subas en el mercado eléctrico y Ecuador mira diciembre con preocupación: una sequía severa podría disparar el costo de las importaciones.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El precio de la electricidad comenzó a subir en Colombia durante agosto de 2026, mientras crece la preocupación por la posible llegada de El Niño y una sequía más intensa hacia fin de año. El movimiento ya despierta alertas en Ecuador, que necesita de las importaciones colombianas para enfrentar su próximo estiaje y un déficit que podría alcanzar los 1.300 megavatios (MW) bajo un escenario hidrológico muy adverso. El costo de esa energía será decisivo no solo para las cuentas públicas, sino también para actividades productivas que dependen de un suministro estable, entre ellas agricultura, agroindustria, riego, refrigeración y cadenas de frío.

Las compras ecuatorianas se retomaron el 5 de agosto, después de varios meses de interrupción, y actualmente Colombia puede enviar alrededor de 450 MW, equivalentes a casi el 10% de la demanda promedio de Ecuador. La preocupación aparece justo cuando el país se aproxima a su período de menor disponibilidad hídrica: las previsiones indican que el estiaje podría comenzar en septiembre, antes de octubre, cuando suele hacerse más evidente la caída de la generación hidroeléctrica.

Colombia sube sus precios y Ecuador queda expuesto al mercado

Los registros de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional colombiano, muestran que el promedio de los precios máximos de la energía en bolsa entre el 1 y el 22 de agosto alcanzó USD 0,34 por kilovatio hora (kWh). En los primeros 22 días de junio había sido de USD 0,32 y durante el mismo período de mayo se ubicaba en USD 0,27. La evolución implica un incremento cercano al 26% frente a mayo y anticipa un mercado más costoso si las lluvias disminuyen durante los próximos meses.

Desde la reanudación del intercambio, Ecuador habría pagado entre USD 0,27 y USD 0,33 por kWh, según explicó Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras de Colombia (Andeg). Hasta ahora, las operaciones están lejos de utilizar toda la capacidad de interconexión: durante los últimos días Ecuador compró, en promedio, cerca de un tercio de lo que permite transportar la línea, mientras su generación hidroeléctrica todavía abastece alrededor del 76% de la demanda nacional.

La comparación con la crisis energética de 2024 aumenta la preocupación. En agosto de aquel año, Ecuador pagó alrededor de USD 0,21 por kWh por la electricidad colombiana, mientras que en septiembre el promedio escaló hasta USD 0,31. Los valores observados actualmente, incluso antes de la etapa más delicada del ciclo hidrológico, ya se encuentran cerca de aquellos niveles registrados cuando el país enfrentó prolongados cortes de suministro.

El funcionamiento del mercado colombiano explica parte de esa volatilidad. Las empresas generadoras colocan su electricidad en un mercado mayorista en el que los precios responden a la oferta y la demanda. Cuando disminuye el aporte hidroeléctrico y es necesario recurrir a una mayor generación térmica, los costos pueden incrementarse con rapidez. Para Ecuador, esa dinámica significa que necesitar más electricidad justamente durante una sequía regional puede traducirse en compras considerablemente más caras.

El riesgo aumenta desde diciembre: el kWh podría alcanzar valores extremos

Agosto resultó más seco de lo previsto en Colombia y las hidroeléctricas comenzaron a elevar sus ofertas para administrar las reservas de los embalses hasta noviembre, mientras crece el aporte de las centrales termoeléctricas. El escenario adquiere mayor importancia porque El Niño podría provocar una fuerte sequía entre diciembre de 2026 y el primer trimestre de 2027, período en el que Colombia también necesitará proteger su abastecimiento interno.

Castañeda considera que Colombia podría continuar exportando electricidad hacia Ecuador durante los próximos meses con referencias cercanas a USD 0,30 por kWh, pero reconoce que las cotizaciones probablemente aumentarán desde diciembre si se deterioran las condiciones hidrológicas. Por ahora no se anticipan restricciones a las exportaciones, aunque la disponibilidad futura dependerá de la evolución de los embalses, las lluvias y el comportamiento de El Niño.

El riesgo económico para Ecuador aparece en los escenarios más severos. El especialista eléctrico Iván Endara advirtió que, bajo condiciones críticas en Colombia, el precio de importación podría alcanzar USD 0,65 e incluso USD 1 por kWh, niveles extraordinarios que Ecuador ya llegó a enfrentar en episodios anteriores. La diferencia es considerable: la generación propia ecuatoriana puede costar hasta unos USD 0,15 por kWh, mientras el valor promedio cobrado a los usuarios ronda USD 0,11.

El Gobierno ecuatoriano busca reducir esa exposición mediante un eventual esquema bilateral. El presidente Daniel Noboa señaló en julio que existe un acuerdo inicial con Colombia para establecer una tarifa binacional recíproca, mediante la cual ambos países venderían electricidad bajo una misma referencia cuando alguno necesitara abastecimiento. Su aplicación podría adquirir un peso decisivo si los precios colombianos continúan escalando durante el verano austral.

Para el sector productivo ecuatoriano, el problema excede la factura estatal. Una electricidad más cara o insuficiente puede elevar costos en sistemas de riego, bombeo de agua, procesamiento de alimentos, almacenamiento refrigerado, producción avícola, lechería y cadenas exportadoras. Pero prescindir de las compras colombianas tampoco aparece como una alternativa sencilla: ante un estiaje extremo y un déficit de hasta 1.300 MW, importar energía costosa podría convertirse en el precio necesario para evitar nuevas desconexiones y sostener la actividad económica.

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