Altibajos en Cañuelas y el desafío argentino en un mercado regional cada vez más competitivo
El Mercado Agroganadero de Cañuelas cerró la semana con precios dispares y una demanda selectiva, en un contexto donde Argentina busca sostener su lugar en la región frente al avance de Brasil y Uruguay.
El cierre de la semana en el Mercado Agroganadero (MAG) de Cañuelas dejó una foto mixta: una entrada de 8168 cabezas, que llevó el total semanal a 26.001 animales, un 26,91% más que la anterior, y un comportamiento de la demanda que privilegió la calidad por sobre el volumen. Los operadores pagaron precios superiores por los lotes bien terminados, mientras que el resto del mercado se movió con mayor cautela.
Los indicadores mostraron un movimiento desigual. El Índice General subió 1,42%, hasta los $3417,118, mientras que el Índice Novillo retrocedió 1,03%, ubicándose en $3958,094. En la comparación semanal, ambos cedieron más de 2%, reflejando una plaza con oferta creciente y una industria que ajusta sus compras. En los novillos -que representaron el 11,65% del total- se destacaron valores de $4550 con 453 kg, $4400 con 478 kg y $4300 con 523 kg. Entre los livianos, los máximos llegaron a $4700 tanto en novillitos como en vaquillonas.
Ahora bien, lo que pasa en Cañuelas no es solo una cuestión de precios: también revela cómo está parada Argentina dentro de la competencia regional por la carne vacuna. Mientras Brasil amplía mercados y beneficios arancelarios, y Uruguay capitaliza su sistema de trazabilidad total, el productor argentino enfrenta un combo de retenciones, brecha cambiaria, presión impositiva y costos logísticos que erosionan la competitividad exportadora. "Si no emparejamos la cancha, vamos a seguir vendiendo bien adentro, pero perdiendo afuera", resumía esta semana un consignatario del MAG.
La volatilidad macroeconómica sigue condicionando decisiones de engorde y encierre, mientras los mercados globales ajustan sus exigencias: Europa y Estados Unidos endurecen estándares, China modera compras y se multiplican las presiones por la huella de carbono, un factor que será determinante para la región. Aun así, Argentina mantiene un activo central: una carne de calidad reconocida y un rodeo capaz de responder rápido si las condiciones acompañan.
Las oportunidades pasan por avanzar en trazabilidad, reducir costos logísticos, revisar el marco de retenciones y fortalecer la estrategia del Mercosur ante un escenario global más proteccionista. Con un peso promedio de 432 kg y precios que siguen premiando la terminación, el MAG muestra un mercado que funciona, pero también una advertencia: la región se mueve rápido y Argentina necesita recuperar previsibilidad para no ceder espacio en la exportación de proteínas.

