Biotecnología: Detectan bacteria zoonótica en fauna silvestre argentina
Un hallazgo clave del INTA confirma la presencia activa de una bacteria transmitida por garrapatas en ciervos, con impacto potencial en la sanidad animal y humana.
El 08 de abril de 2026, investigadores del INTA detectaron por primera vez en el país la bacteria Ehrlichia chaffeensis en ciervos de los pantanos y garrapatas asociadas, un descubrimiento relevante porque confirma un posible ciclo de transmisión activo que podría impactar en la sanidad animal y la salud humana.
Este avance científico, desarrollado junto al CONICET y la Universidad de Buenos Aires, posiciona a la biotecnología aplicada al monitoreo sanitario como una herramienta estratégica para el campo argentino, especialmente frente a enfermedades emergentes vinculadas al cambio climático y la biodiversidad.
Un avance científico con impacto en la cadena agropecuaria
La bacteria Ehrlichia chaffeensis es un patógeno intracelular transmitido por garrapatas que puede afectar a ciervos, cánidos y humanos, generando enfermedades como la ehrlichiosis monocítica humana. En el contexto del agro, este hallazgo en fauna silvestre plantea interrogantes sobre su potencial impacto en el ganado bovino, los sistemas de producción y la trazabilidad sanitaria.
El estudio, publicado en la revista Parasites & Vectors, confirma por primera vez la presencia simultánea del patógeno en el hospedador y en el vector, lo que refuerza la evidencia de un ciclo epidemiológico activo en los humedales argentinos.
Entre 2018 y 2024, los equipos científicos analizaron muestras en el Delta del Paraná, en un trabajo de vigilancia activa que permitió detectar ADN de la bacteria en sangre de ciervos y en las glándulas salivales de garrapatas.
Este enfoque de monitoreo se alinea con las buenas prácticas agrícolas (BPA) y los sistemas de alerta temprana que hoy son fundamentales para prevenir riesgos sanitarios en la producción. Además, resalta la importancia de integrar la sanidad animal, ambiental y humana, bajo el concepto de "Una Salud".
Uno de los desafíos centrales fue la detección de la bacteria, ya que no puede cultivarse fácilmente en laboratorio. Por eso, los investigadores recurrieron a herramientas de biología molecular avanzada, consolidando el rol de la innovación tecnológica en el agro.
Este tipo de avances permite mejorar la capacidad diagnóstica del sistema sanitario, algo clave para organismos como el SENASA, que supervisa la salud animal en la Argentina.
El hallazgo también se vincula con el avance del cambio climático, que modifica los ecosistemas y favorece la expansión de vectores como las garrapatas. Esto genera nuevos desafíos para la producción agropecuaria, especialmente en regiones con alta biodiversidad.
En este contexto, la tecnificación del campo, la inversión en investigación del INTA y el fortalecimiento de sistemas de vigilancia serán determinantes para sostener la rentabilidad y sustentabilidad de los agronegocios.
Perspectivas: un llamado a fortalecer la vigilancia integrada
El descubrimiento abre una nueva etapa en la investigación sanitaria en Argentina. La evidencia de un ciclo activo de transmisión obliga a profundizar los estudios y a fortalecer el monitoreo en fauna silvestre y sistemas productivos.
Para el sector agropecuario, esto implica avanzar en estrategias de prevención, control sanitario y gestión del riesgo, claves para proteger la producción, garantizar la seguridad alimentaria y sostener la competitividad en los mercados internacionales.
El avance en biotecnología liderado por el INTA confirma que la innovación científica es un pilar central del desarrollo agropecuario argentino. Detectar y comprender estos patógenos no solo protege la salud animal, sino que también resguarda toda la cadena de valor del campo.

