Ganaderia

El campo apuesta a las elecciones y los precios de la tierra se disparan

La tierra vuelve a captar inversores, escasean los campos en venta y las expectativas económicas ya empiezan a influir en los precios.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

El mercado inmobiliario rural atraviesa uno de sus momentos de mayor dinamismo de los últimos años. En julio de 2026, operadores del sector confirmaron que los campos ganaderos registran recomposiciones de precios de hasta un 30%, impulsados por una combinación de mejores márgenes productivos, menor inflación, caída del riesgo país y expectativas de continuidad del actual rumbo económico. El fenómeno importa porque vuelve a posicionar a la tierra como uno de los principales refugios de inversión y podría redefinir el mapa de negocios del agro argentino en los próximos años.

Las consultas crecieron, las recorridas por establecimientos se multiplicaron y las operaciones comenzaron a acelerarse. Según coinciden en LJ Ramos Brokers Inmobiliarios, Bullrich Campos y Álzaga Unzué y Cía., la oferta disponible se redujo significativamente mientras la demanda permanece firme. Los propietarios optan por esperar ante la expectativa de nuevas subas, generando un escenario de escasez que sostiene las cotizaciones. Incluso en algunas zonas agrícolas de máxima productividad ya vuelven a mencionarse valores superiores a los US$ 20.000 por hectárea, algo impensado apenas unos años atrás.

El campo apuesta a las elecciones y los precios de la tierra se disparan

La gran novedad del mercado pasa por los establecimientos destinados a la producción vacuna. Históricamente relegados frente a los agrícolas, los campos ganaderos comenzaron una fuerte recuperación de precios gracias a la mejora de la rentabilidad del negocio cárnico y a una relación favorable entre el valor de la hacienda y el de la tierra. En regiones emblemáticas como la Cuenca del Salado ya se observan establecimientos ofrecidos cerca de los US$3000 por hectárea, mientras algunos casos puntuales muestran incrementos cercanos al 30%.

Sin embargo, el comportamiento no es uniforme. La calidad de las tierras, la infraestructura, la ubicación y la capacidad productiva continúan siendo determinantes. Desde el sector inmobiliario rural señalan que existen diferencias importantes entre establecimientos, aunque reconocen que el cambio de tendencia es evidente. La ganadería vuelve a ganar protagonismo y empieza a competir nuevamente con la agricultura en la preferencia de los inversores de largo plazo.

El renovado interés por la tierra también modificó el perfil de los compradores. A los productores tradicionales se sumaron capitales provenientes de otros sectores, como la energía, la industria y la minería, que observan al campo como una alternativa atractiva para diversificar inversiones. Ya no se busca únicamente comprar hectáreas, sino proyectos productivos con potencial de mejora mediante genética, fertilización, tecnología e incorporación de infraestructura.

El campo apuesta a las elecciones y los precios de la tierra se disparan

En paralelo, comenzó a instalarse una variable que hasta hace poco parecía lejana: el escenario político de mediano plazo. Dentro del mercado ya aparecen inversores que proyectan escenarios hacia 2027 y consideran que una eventual continuidad de las políticas de desregulación y estabilidad macroeconómica podría impulsar aún más el valor de la tierra. Esta expectativa explica, en parte, por qué muchos propietarios decidieron retirar sus campos de la venta y esperar mejores precios.

Para el agro argentino, el fenómeno representa una señal relevante. La combinación de menor oferta, recuperación ganadera y expectativas económicas positivas está generando un nuevo ciclo de valorización de los activos rurales. En un contexto en el que las agroexportaciones vuelven a consolidarse como motor de ingreso de divisas, la tierra recupera protagonismo y se reafirma como una de las inversiones estratégicas de largo plazo.

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