Ganaderia

El Niño gana fuerza: qué puede pasar en el NEA y cómo prepararse a tiempo

Con un 80 % de probabilidad de ocurrencia, el fenómeno podría traer lluvias superiores a lo normal en el NEA y obliga a planificar el manejo productivo.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

El INTA Corrientes advirtió que existe un 80 % de probabilidades de que el fenómeno climático El Niño se consolide durante los próximos meses, generando un escenario de lluvias superiores a lo normal en el Nordeste Argentino (NEA). La advertencia cobra relevancia porque podría afectar miles de hectáreas productivas, caminos rurales e infraestructura ganadera. Frente a este panorama, los especialistas remarcaron que la mejor estrategia es anticiparse mediante la planificación del uso del suelo, el monitoreo climático y el empleo de herramientas tecnológicas que permitan minimizar las pérdidas económicas y productivas.

Los especialistas del grupo de Recursos Naturales del INTA Corrientes explicaron que, aunque todavía no puede asegurarse un episodio de la magnitud del histórico El Niño 1997-1998, ese antecedente constituye una referencia clave para evaluar riesgos. Durante aquel evento extremo, cerca del 58 % del territorio correntino permaneció cubierto por agua, mientras que actualmente esa superficie ronda el 20 %, según imágenes satelitales analizadas en abril de 2026. La diferencia equivale a más de tres millones de hectáreas que hoy permanecen libres, pero que podrían volver a inundarse si se registrara un fenómeno de similar intensidad.

Planificación, monitoreo y manejo del rodeo, las claves para reducir pérdidas

Para Ditmar Kurtz, especialista del INTA Corrientes, anticiparse es la herramienta más eficaz frente a un escenario de excesos hídricos. Entre las medidas recomendadas sobresalen la identificación de las zonas con mayor riesgo de anegamiento, la organización de las actividades productivas según los pronósticos meteorológicos, el seguimiento permanente del estado de los suelos y de las precipitaciones, además del uso de información geoespacial para planificar el movimiento del rodeo. Según el especialista, conocer las características de cada ambiente permite disminuir considerablemente los impactos económicos provocados por eventos climáticos extremos.

Otra de las recomendaciones del organismo apunta a conservar la cobertura vegetal y favorecer la infiltración del agua, dos prácticas fundamentales para reducir la erosión, mejorar la capacidad de almacenamiento hídrico del suelo y garantizar la disponibilidad de forraje durante todo el ciclo productivo. Carolina Fernández López, también integrante del INTA Corrientes, destacó que integrar pronósticos climáticos, registros históricos y herramientas de monitoreo facilita la toma de decisiones antes de que se produzcan situaciones críticas, permitiendo actuar con mayor previsión frente a una creciente variabilidad climática.

Los departamentos correntinos con mayor riesgo de inundación

El análisis técnico identificó que San Martín, Goya, Esquina, Ituzaingó, Mercedes, Concepción, Curuzú Cuatiá y San Luis del Palmar aparecen entre los departamentos con mayor probabilidad de registrar incrementos significativos en la superficie inundada si se suceden lluvias extraordinarias. En estas zonas no solo podrían verse afectadas grandes extensiones destinadas a la producción agropecuaria, sino también caminos rurales, infraestructura y establecimientos ganaderos, dificultando la logística y el normal funcionamiento de las explotaciones.

Frente a este escenario, el organismo recomienda fortalecer el seguimiento de las precipitaciones mediante sensores remotos, actualizar los planes de contingencia y realizar evaluaciones permanentes de las áreas más vulnerables. La información anticipada se convierte así en un recurso estratégico para reducir riesgos y preservar la capacidad productiva, especialmente en una región donde la ganadería constituye uno de los principales motores económicos.

Una herramienta digital para mejorar la planificación ganadera

Como parte de esta estrategia preventiva, el INTA desarrolló junto con la Provincia de Corrientes el Sistema de Análisis Espacial de Parcelas Ganaderas (SAEPGa), una plataforma digital que permite conocer la superficie útil de cualquier establecimiento ganadero y calcular la carga animal real. La herramienta incorpora información catastral, imágenes satelitales y datos territoriales para estimar cuántas hectáreas están efectivamente disponibles para el pastoreo bajo tres escenarios: condiciones normales, exceso de lluvias y déficit hídrico.

Según explicó Ruth Perucca, especialista del INTA Corrientes, esta tecnología busca democratizar el acceso a información estratégica, especialmente para pequeños y medianos productores que muchas veces desconocen la superficie realmente aprovechable de sus campos debido a la presencia de humedales, espejos de agua o montes. Con solo ingresar el número de registro catastral, el productor puede calcular la carga ganadera expresada en equivalente vaca por hectárea, una herramienta clave para evitar tanto el sobrepastoreo como la subutilización de los recursos forrajeros en un contexto de creciente variabilidad climática.

Anticiparse será la principal ventaja frente a un nuevo ciclo húmedo

Los especialistas coinciden en que El Niño no debe analizarse únicamente como una amenaza, sino también como una oportunidad para mejorar la planificación productiva. La combinación de información climática, monitoreo permanente, conservación del suelo y herramientas digitales permitirá a los productores tomar decisiones más precisas y reducir el impacto económico de posibles inundaciones. En una provincia donde la ganadería ocupa un lugar estratégico y más de la mitad del territorio está conformado por pastizales naturales, anticiparse será la principal herramienta para sostener la productividad frente a un escenario climático cada vez más desafiante.

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