Menos faena, más presión: la carne perdió 100.000 toneladas y cambia el mercado
La menor faena bovina en el primer semestre redujo la oferta de carne y consolidó una nueva estrategia ganadera con más kilos por animal.
La faena bovina cayó un 8,9% durante el primer semestre de 2026, con 6,02 millones de cabezas enviadas a frigorífico, unas 600.000 menos que en igual período de 2025, según el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC. La reducción derivó en casi 100.000 toneladas menos de carne producida, aunque el impacto fue parcialmente compensado por un aumento en el peso promedio de los animales. El dato, conocido tras el cierre del semestre, refleja una estrategia productiva que busca sumar kilos en el campo y explica buena parte de la firmeza que mostraron los precios de la hacienda y de la carne vacuna durante los primeros meses del año. Este escenario resulta clave tanto para productores como para consumidores y exportadores, ya que modifica el equilibrio entre oferta y demanda en el mercado.
La tendencia quedó reflejada también en los números de junio. Durante ese mes se faenaron 1,077 millones de bovinos, un 7,6% más que en mayo, aunque 5,1% menos que en junio de 2025. De acuerdo con el informe del Consorcio ABC, las mayores caídas interanuales correspondieron a los novillos de dos dientes, con 134.300 cabezas menos, las vaquillonas de dos dientes, con una baja de 88.100 animales, y las vacas de ocho o más dientes, cuya faena disminuyó en 114.800 cabezas. Estos datos muestran que la retracción alcanzó a diferentes categorías y confirma una menor salida de animales hacia los frigoríficos en un contexto donde los productores optaron por prolongar los ciclos de recría y engorde para capturar mejores precios.
Pese al fuerte descenso en la faena, la producción de carne bovina retrocedió un 6,2%, una caída menor gracias al incremento registrado en el peso de los animales enviados a frigorífico. Durante junio se produjeron 259.800 toneladas equivalente res con hueso, un volumen 8,3% superior al de mayo, aunque 0,9% inferior al de un año atrás. En el acumulado del semestre, la producción alcanzó 1,428 millones de toneladas, frente a las 1,522 millones obtenidas en el mismo período de 2025. Para el presidente del Consorcio ABC, Mario Ravettino, esta diferencia confirma que la mayor permanencia de los bovinos en los campos permitió compensar parcialmente la menor cantidad de animales faenados.
Uno de los indicadores más relevantes del informe fue el aumento del peso promedio de faena, que evidencia el cambio de estrategia en la producción ganadera. En junio, cada animal llegó al frigorífico con un promedio de 241,2 kilos, es decir, 10 kilos más que en el mismo mes de 2025, lo que representa un incremento del 4,4%. En el acumulado del semestre, el peso medio pasó de 230,1 kilos a 237,1 kilos, un crecimiento del 3% o siete kilos adicionales por bovino. Este comportamiento refleja el incentivo económico que encontraron los productores para extender la recría y el engorde, aprovechando la mejora de los valores de la hacienda registrada durante gran parte del año.
Otro dato seguido de cerca por el sector fue la evolución de la participación de las hembras en la faena, un indicador utilizado para evaluar la sustentabilidad del rodeo. En junio, las hembras representaron el 45,3% del total, por debajo del 47,9% registrado un año atrás, mientras que en el acumulado semestral la participación se mantuvo en 47,1%. Sin embargo, debido a la menor actividad general, los envíos de vientres cayeron en 283.400 cabezas, un dato que el mercado interpreta como una señal positiva para la conservación del stock ganadero. Con una oferta de carne más ajustada, exportaciones que continúan activas y productores apostando por animales más pesados, la ganadería argentina atraviesa un proceso de transformación que podría redefinir la disponibilidad de carne y la evolución de los precios durante el resto de 2026.
El informe

