Ganadería

Pastoreo regenerativo: la ganadería que mejora el suelo y captura carbono en Buenos Aires

En Pergamino, la empresa Campo 21 logró aumentar la productividad forrajera y la materia orgánica del suelo gracias al pastoreo regenerativo, un manejo que promueve la captura de carbono y la resiliencia ambiental.

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En el establecimiento El Castillo, ubicado en Pergamino, provincia de Buenos Aires, la empresa Campo 21 demostró cómo el pastoreo regenerativo puede convertirse en una herramienta clave para recuperar suelos degradados, mejorar la productividad y capturar carbono.

La experiencia fue presentada durante la jornada "Carbono y suelos vivos", organizada por los grupos CREA Pergamino y CREA Arroyo del Medio, en el marco de las actividades de la Región Norte de Buenos Aires. Allí, Maximiliano Santos Torrado, gerente de producción de Campo 21, y Robert Augspach, propietario de la firma, compartieron los resultados de seis años de trabajo bajo este modelo.

"Ambientes que antes eran muy complejos, con escaso desarrollo de forraje, hoy muestran una producción mucho más alta", destacó Santos Torrado.

Pastoreo regenerativo: la ganadería que mejora el suelo y captura carbono en Buenos Aires

Campo 21 inició su proceso de transformación en 2019 y, desde 2023, monitorea la dinámica de carbono en el suelo junto a la empresa estadounidense Boomitra, especializada en certificación y comercialización de bonos de carbono.

El enfoque parte de un principio básico: todo suelo fértil necesita carbono. "Toda molécula orgánica tiene carbono. Cuando hablamos de carbono en el suelo, hablamos de materia orgánica. Y la forma en que el suelo lo captura es a través de la fotosíntesis", explicó Santos Torrado.

El técnico remarcó que los ecosistemas biodiversos generan fotosíntesis más estables, lo que permite una mayor resiliencia biológica. "Un suelo cubierto con especies perennes está regenerando. En cambio, un suelo desnudo no tiene posibilidad de capturar energía solar ni de transformar dióxido de carbono en carbono orgánico", señaló.

Pastoreo regenerativo: la ganadería que mejora el suelo y captura carbono en Buenos Aires

Para graficarlo, comparó el sistema con una "bomba solar": "Cuanto mayor es el área foliar y la cobertura vegetal, más energía se capta y más carbono se puede almacenar en el suelo".

Uno de los indicadores más claros de regeneración es la tasa de infiltración del agua. En suelos con más materia orgánica, la porosidad mejora, se reduce la escorrentía y se aprovecha mejor cada milímetro de lluvia.

"En Pergamino caen mil milímetros al año. La diferencia está en cómo usamos esa lluvia. Un suelo con más carbono puede absorber y retener más agua, sosteniendo la fotosíntesis durante más tiempo", explicó.

Este círculo virtuoso -más carbono, más agua, más vida- se traduce en mayor cobertura vegetal, biodiversidad y productividad, pilares de la ganadería regenerativa.

La herramienta central del modelo es el pastoreo planificado, que busca reproducir las dinámicas naturales de los grandes ecosistemas herbívoros. "En la naturaleza, los animales se movían en grupos grandes por presión de predadores. Comían, defecaban y se desplazaban, fertilizando el suelo de forma pareja. Esa lógica es la base del pastoreo rotativo moderno", explicó Santos Torrado.

En Campo 21, el manejo se organiza bajo dos esquemas complementarios: el plan abierto (primavera-verano) y el plan cerrado (otoño-invierno).

Durante la estación de crecimiento, el objetivo es aprovechar el forraje sin sobrepastorear. Se realizan pastoreos cortos con alta carga animal, permitiendo que las plantas se recuperen y mantengan su capacidad de rebrote. "Cada pastoreo estimula el desarrollo de raíces y la liberación de exudados ricos en carbono, que alimentan la microvida del suelo", señaló.

En la estación invernal, en cambio, el foco está en administrar el forraje acumulado. El sistema se organiza con descansos largos (90 a 120 días) y un seguimiento constante del stock forrajero. "El pastoreo cerrado permite sostener la estructura de las pasturas y mantener el estado corporal del rodeo hasta el regreso del crecimiento primaveral", agregó.

El modelo de Campo 21 busca reeditar los procesos naturales que formaron los suelos más fértiles del planeta, como los de la región pampeana o las llanuras de América del Norte.

"Cada rebrote y cada pastoreo son una inyección de carbono al suelo. Así se construyeron los grandes suelos del mundo", resumió Santos Torrado.

En un contexto donde la agricultura intensiva y el cambio climático ponen en jaque la salud de los ecosistemas, el pastoreo regenerativo emerge como una alternativa concreta para producir más, con mejor suelo y menor huella ambiental.

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