Ganadería

Reservas forrajeras: cómo capitalizar el excedente que dejó un buen año climático

Las lluvias del último invierno impulsaron un rebrote excepcional en el sur bonaerense. Técnicos del INTA explican cómo aprovecharlo.

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El 9 de febrero de 2026, especialistas del INTA advirtieron que las lluvias del otoño-invierno 2025 dejaron agua suficiente en el perfil del suelo, generando un rebrote primaveral por encima de lo habitual en regiones ganaderas como la Cuenca del Salado (Buenos Aires). El dato importa porque abre una oportunidad clave para confeccionar reservas forrajeras , mejorar la estabilidad productiva y reducir riesgos frente a los baches típicos de oferta de pasto.

La ganadería de la Cuenca del Salado se apoya fuertemente en pastizales naturales, un recurso cuya oferta varía entre estaciones y años por la variabilidad climática. En este ciclo, las precipitaciones invernales favorecieron un crecimiento excepcional.

Según explicó José Otondo, investigador del INTA en la región, pastizales y pasturas concentran entre el 60% y 70% de su producción anual en primavera. "Este año acumularon más forraje de lo habitual, generando una oportunidad interesante para confeccionar reservas y capitalizar los beneficios climáticos", señaló.

Las precipitaciones del otoño-invierno 2025 recargaron adecuadamente el perfil del suelo, favoreciendo un rebrote primaveral excepcional y un fuerte impulso a la producción de forraje.

Las precipitaciones del otoño-invierno 2025 recargaron adecuadamente el perfil del suelo, favoreciendo un rebrote primaveral excepcional y un fuerte impulso a la producción de forraje.

Por qué hacer reservas: más resiliencia productiva

En un contexto de variabilidad climática e intensificación de los sistemas, la confección de reservas permite:

  • Transferir alimento hacia épocas de escasez.

  • Estabilizar la producción ganadera.

  • Capitalizar excedentes, incluso con destino comercial.

  • Mejorar el manejo del forraje, cortando floración de forrajeras o malezas.

Todo esto se traduce en mayor eficiencia y resiliencia del sistema ganadero.

La elección de la reserva depende del rodeo a alimentar, la infraestructura, el clima y los objetivos productivos. Los técnicos coinciden en que una estrategia combinada -pastizales, pasturas, verdeos y reservas- suele brindar mayor seguridad.

Principales alternativas de reservas forrajeras

Tipo de reservaVentajasLimitaciones
Pastoreo diferido (pastizales/pasturas)Baja inversión, aprovecha recursos existentes, mantiene biodiversidadCalidad variable, manejo clave del momento de uso
HenoMenor infraestructura, fácil manejoDependiente del clima, menor valor nutritivo si se corta tarde
SiloExcelente conservación nutricional, menos dependencia del clima secoMayor inversión y manejo técnico
Verdeos de verano (moha, sorgo, maíz)Alta producción de forraje, versatilidadSensibles a fechas de siembra y cosecha

Otondo destacó que reservar pastizales naturales o pasturas en pie es una opción muy utilizada en la región por su bajo costo y su adaptación al ambiente.
También es frecuente recurrir a cultivos de verano como moha, sorgo o maíz, que pueden destinarse a heno, silo o pastoreo diferido, aportando estabilidad en los baches estacionales.

Sin embargo, al tratarse de cultivos de corta duración, son sensibles al clima y al timing de manejo: atrasos en siembra o cosecha pueden afectar fuertemente los resultados.

Comparación entre heno y silo

AspectoHenoSilo
InversiónBaja a mediaMedia a alta
Dependencia climáticaAlta (necesita buen secado)Baja
Calidad nutricionalMediaAlta
Manejo técnicoSimpleExigente
Riesgo de pérdidasPor mal secadoPor mala fermentación

"El heno es una buena alternativa cuando hay poca infraestructura o altos costos de silo, pero su calidad depende mucho del clima y del momento de corte", explicó Otondo.
En cambio, el silo conserva mejor el valor nutricional del forraje original, aunque requiere planificación, ya que una vez abierto debe consumirse en tiempo adecuado para evitar deterioros.

El buen año forrajero que dejó el clima en el sur bonaerense es una oportunidad estratégica para la ganadería. Transformar los excedentes en reservas permite ordenar el sistema, reducir riesgos y ganar previsibilidad, en un negocio cada vez más expuesto a la variabilidad climática. La clave, coinciden los técnicos del INTA, está en planificar a tiempo y elegir la herramienta adecuada para cada campo.

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