Ganadería

Suplementación caprina: una estrategia clave para producir más en zonas áridas

Ensayos del INTA en La Rioja muestran que suplementar cabras en gestación y lactancia mejora pesos, leche y reduce pérdidas invernales.

AgroLatam
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En febrero de 2026, ensayos del INTA en La Rioja confirmaron que la suplementación estratégica en cabras, aplicada en el último tercio de gestación y durante la lactancia, mejora el peso de los cabritos, la calidad de la leche y reduce pérdidas productivas, un dato clave para los sistemas caprinos de zonas áridas donde el monte natural no alcanza en invierno.

La experiencia es impulsada por equipos del INTA La Rioja, en articulación directa con productores locales, y apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella del sector: las pariciones invernales sin oferta forrajera suficiente.

En la provincia, las cabras suelen tener dos momentos de parición. El primero, entre fines de primavera y comienzos del verano, coincide con monte en crecimiento y pariciones mayormente uníparas. El segundo, entre fines de otoño y mediados de invierno, ocurre con el monte sin rebrote y con mayor proporción de pariciones múltiples, lo que eleva las pérdidas productivas.

Frente a este escenario, el INTA trabaja en suplementación estratégica para sostener la condición corporal de las madres y asegurar un buen arranque de los cabritos.

Según explicó Rebeca Méndez, extensionista del INTA La Rioja, "al suplementar se logra el nacimiento de cabritos con mayor peso y una mejor producción de leche", lo que permite alcanzar calidad comercial en apenas 35 a 45 días durante el invierno.

Los ensayos demostraron que la intervención nutricional en momentos críticos tiene impacto directo en la eficiencia del sistema caprino.

Suplementación caprina: una estrategia clave para producir más en zonas áridas

El equipo técnico propone distintas alternativas de suplementación, adaptadas a la disponibilidad local y a los costos de cada productor. Entre ellas se destacan:

  • Balanceados comerciales para rumiantes: entre 500 y 700 g por animal.

  • Combinaciones energéticas y proteicas, como:

    • Maíz (150 a 250 g por animal).

    • 500 g por animal de zampa, verdeos de invierno, silo de maíz o sorgo, pellet o fardo de alfalfa, o algarroba.

  • Pencas (1 a 2 kg por animal), que aportan agua, vitaminas y minerales.

Desde el INTA remarcan una serie de recomendaciones prácticas:

  • Separar los animales a suplementar y armar subgrupos por tamaño o edad.

  • Usar comederos, para evitar pérdidas y contaminación del alimento.

  • Implementar un período de adaptación, comenzando con un cuarto de la ración y aumentando progresivamente durante dos o tres semanas.

  • Monitorear las heces y ajustar la dieta ante diarreas.

  • Garantizar agua disponible, ya que algunos suplementos aumentan el consumo.

  • Mantener las mismas horas de pastoreo que los animales no suplementados.

Las experiencias se desarrollan en campos de productores de Chamical, con maíz y pellet de alfalfa; en El Portezuelo, con zampa y maíz; y en San Martín, donde comenzaron pruebas con silo de sorgo y maíz.

En sistemas caprinos extensivos, la suplementación estratégica aparece como una herramienta concreta y de alto impacto, capaz de mejorar resultados productivos sin comprometer la condición de las madres. En zonas áridas como La Rioja, el manejo nutricional marca la diferencia entre perder o ganar en los meses más duros del año.

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