John Deere se suma a gigantes en inversión de casi US$1 B en robots humanoides Apollo
La firma agrícola estadounidense invierte en Apptronik junto a Google y Mercedes-Benz para escalar su robot Apollo, con impacto en industria y logística.
John Deere participó el 11 de febrero de 2026 en una ronda de financiación por US$520 millones liderada por la empresa estadounidense Apptronik, junto a gigantes como Google y Mercedes-Benz, elevando el capital total captado a casi US$1.000 millones para acelerar el desarrollo y producción del robot humanoide Apollo, una tecnología clave para la automatización industrial y potencialmente para el sector agropecuario. La noticia marca un nuevo hito en la estrategia de diversificación tecnológica de la histórica fabricante de maquinaria agrícola, que amplía así su apuesta por la inteligencia artificial, la automatización avanzada y la robótica colaborativa.
La operación financiera refuerza el posicionamiento de Apptronik como uno de los actores más relevantes en la carrera global por los robots humanoides, un segmento que viene captando fuertes inversiones ante la expectativa de que estas máquinas puedan desempeñar tareas repetitivas, logísticas y operativas en entornos diseñados originalmente para humanos. Con esta nueva inyección de capital, la compañía planea escalar la producción de Apollo, optimizar su integración con sistemas de IA avanzada y preparar nuevas versiones que podrían estar listas hacia 2026.
El robot Apollo fue diseñado para operar en sectores como manufactura, logística, manipulación de materiales y asistencia en tareas industriales, combinando movilidad, sensores y algoritmos de aprendizaje automático que le permiten interactuar con personas y adaptarse a entornos dinámicos. Actualmente, la empresa desarrolla pruebas piloto en plantas de Mercedes-Benz, lo que confirma el interés del sector automotriz por esta tecnología. Además, la integración con capacidades de IA desarrolladas en alianza con Google refuerza su potencial de aprendizaje y autonomía.
Aunque no trascendió el monto específico aportado por John Deere, su presencia en la ronda envía una señal clara al mercado: la automatización humanoide podría tener aplicaciones futuras más allá de la industria manufacturera tradicional. En el caso del agro, donde la compañía tiene su núcleo de negocios, la escasez de mano de obra especializada, el aumento de costos y la necesidad de mayor eficiencia operativa impulsan la búsqueda de soluciones tecnológicas disruptivas. La convergencia entre maquinaria agrícola inteligente, agricultura digital y robótica física abre un escenario en el que los humanoides podrían desempeñar tareas complementarias en plantas de ensamblaje, centros logísticos o incluso, a mediano plazo, en operaciones rurales.
La inversión también se inscribe en un contexto de creciente competencia internacional en robótica avanzada. Empresas tecnológicas y automotrices apuestan a que los humanoides puedan convertirse en una nueva plataforma industrial, capaz de integrarse a las cadenas productivas sin necesidad de rediseñar por completo la infraestructura existente. A diferencia de los robots industriales tradicionales -que suelen ser estáticos y especializados- los humanoides buscan aportar flexibilidad, adaptabilidad y colaboración directa con trabajadores humanos.
Para John Deere, que en los últimos años fortaleció su estrategia en automatización agrícola, sistemas autónomos y soluciones basadas en datos, esta movida podría interpretarse como un paso adicional hacia un ecosistema tecnológico más amplio. La compañía ya viene invirtiendo en vehículos autónomos, sensores inteligentes y plataformas digitales, por lo que su desembarco en la robótica humanoide parece alineado con una visión de largo plazo centrada en la eficiencia, la productividad y la innovación.
El fuerte respaldo financiero a Apptronik confirma que la robótica humanoide dejó de ser un concepto experimental para ingresar en una etapa de escalamiento industrial. Si la tecnología logra consolidarse en entornos fabriles y logísticos, su impacto podría extenderse gradualmente hacia sectores estratégicos como el agro, donde la automatización avanzada y la inteligencia artificial ya están redefiniendo los modelos productivos.

