Maquinaria Agricola

La industria reclama un cambio clave: buscan liberar millones atrapados por el IVA

Los fabricantes de maquinaria agrícola impulsan una reforma tributaria para eliminar una distorsión que frena inversiones, crecimiento y competitividad.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) presentó el 5 de junio, en el marco de Agroactiva 2026, una propuesta para eliminar los saldos técnicos de IVA que afectan al sector mediante la creación de una Cuenta Única Tributaria (CUT). La iniciativa busca resolver una distorsión fiscal que, según la entidad, inmoviliza recursos de las empresas, dificulta las inversiones y reduce la competitividad de una industria estratégica para el desarrollo del agro argentino.

La propuesta fue presentada como una alternativa alineada con los principios de simplificación tributaria y menor intervención estatal que promueve la actual administración nacional. Desde Cafma sostienen que el sistema permitiría utilizar créditos fiscales acumulados para cancelar impuestos o realizar transferencias a terceros, evitando que esos fondos queden inmovilizados durante años.

La discusión no es menor. La industria de la maquinaria agrícola representa uno de los principales motores de innovación tecnológica del campo argentino y una pieza fundamental para la modernización productiva. Sin embargo, las empresas advierten que una parte importante de su capital de trabajo permanece atrapada dentro del sistema tributario.

Según explicaron desde la entidad empresaria, el problema surge por una diferencia de alícuotas que afecta directamente a los fabricantes.

Las empresas compran insumos, componentes y materias primas con una alícuota del 21% de IVA, pero venden maquinaria agrícola con una tasa reducida del 10,5%.

Esa diferencia genera un crédito fiscal permanente que se acumula en el tiempo y que muchas veces resulta imposible de recuperar o utilizar con rapidez.

Desde Cafma sostienen que el problema se agrava precisamente en las empresas que más invierten. La incorporación de tecnología, la ampliación de plantas industriales, la compra de equipamiento, el incremento de stocks y el desarrollo de nuevos proveedores generan mayores créditos fiscales que quedan inmovilizados.

En consecuencia, las compañías que buscan expandirse terminan enfrentando una carga financiera adicional que limita su capacidad de inversión.

Los directivos de la cámara señalaron que, a nivel internacional, el IVA está diseñado para recaer sobre el consumidor final sin alterar los costos de producción.

Sin embargo, aseguran que en Argentina distintos regímenes especiales terminan rompiendo esa lógica y generan distorsiones económicas.

Durante períodos de alta inflación, devaluaciones frecuentes y elevadas tasas de interés, estos saldos suelen perder valor rápidamente y generan fuertes costos financieros.

Pero incluso en contextos de estabilidad económica, como el que busca consolidarse actualmente, el problema persiste.

Según la entidad, cuando disminuye la inflación y baja el costo financiero, los créditos fiscales dejan de licuarse pero tienden a acumularse indefinidamente, afectando igualmente la competitividad empresarial.

Por esa razón, desde Cafma consideran que la problemática excede cualquier coyuntura económica y requiere una solución estructural.

La alternativa planteada por los fabricantes es la creación de una Cuenta Única Tributaria (CUT). Bajo este esquema, los créditos fiscales acumulados podrían aplicarse al pago de distintos impuestos nacionales o transferirse a terceros dentro de un sistema administrado por el Estado.

Para la entidad, esta herramienta permitiría eliminar definitivamente el problema de los saldos técnicos, transformando esos créditos en activos utilizables de manera inmediata.

Además, destacan que se trataría de una solución compatible con una visión de menor burocracia estatal, ya que evitaría largos procesos de reintegros o trámites administrativos.

El objetivo final es simple: que el dinero generado por las empresas vuelva a financiar producción, empleo, innovación y desarrollo tecnológico, en lugar de permanecer inmovilizado.

Aunque la propuesta surge desde la industria de maquinaria agrícola, el debate tiene implicancias más amplias para toda la cadena de valor agroindustrial.

En un contexto donde la competitividad se volvió una condición indispensable para crecer, exportar y generar valor agregado, las empresas reclaman mecanismos que faciliten la inversión productiva.

La tecnificación del campo argentino depende en gran medida de una industria nacional fuerte, capaz de desarrollar maquinaria, incorporar innovación y competir tanto en el mercado interno como en el exterior.

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