Ganadería

La carne Wagyu acelera su expansión y conquista cada vez más consumidores en Colombia

La genética especializada, la trazabilidad y una demanda en expansión impulsan un negocio premium que ya suma decenas de productores.

Matías Cosenza
Periodista especializado en ganadería, avicultura y sanidad animal. Cubre mercados y tecnología aplicada a la producción pecuaria, con foco en la competitividad del sector agropecuario en América Latina.

La producción y el consumo de carne Wagyu continúan creciendo en Colombia, impulsados por una mayor demanda de cortes premium, el desarrollo de genética especializada y la expansión de nuevos establecimientos dedicados a este segmento. Después de más de una década de trabajo, la actividad ya reúne a más de 84 productores, cerca de 80 fincas especializadas y un rodeo estimado en 3.800 animales, consolidando una de las cadenas de mayor valor agregado dentro de la ganadería nacional.

Lo que comenzó hace 14 años con la importación de genética proveniente de Estados Unidos evolucionó hasta conformar una industria que hoy abastece restaurantes, hamburgueserías gourmet y distribuidores especializados en las principales ciudades del país.

El principal diferencial del Wagyu continúa siendo su elevado nivel de marmoleo, una característica genética que distribuye la grasa de manera uniforme dentro del músculo y permite obtener una carne de mayor jugosidad, terneza y sabor.

El crecimiento del mercado también modificó los hábitos de consumo. Lo que años atrás era considerado un producto exclusivo para un grupo reducido de consumidores comenzó a expandirse hacia un público cada vez más amplio interesado en alimentos premium y de alta calidad.

La genética impulsa una nueva etapa para la ganadería premium

El desarrollo del Wagyu en Colombia no se limita al aumento del rodeo. Los programas de mejoramiento genético avanzan mediante cruzamientos controlados que buscan conservar el marmoleo característico de la raza y adaptarlo a diferentes regiones productivas del país.

Actualmente predominan las líneas Tajima (Wagyu negro) y Akaushi (Wagyu rojo), aunque también se desarrollan cruzamientos con otras razas bovinas para combinar calidad de carne con adaptación a las condiciones tropicales.

La producción ya se extiende por departamentos como Arauca, Cesar, Magdalena Medio, Antioquia, Córdoba, Sucre, Casanare, Valle del Cauca, Tolima, Huila, Santander, Caquetá, La Guajira e incluso la Sabana de Bogotá y Boyacá, demostrando que el sistema puede desarrollarse bajo distintas condiciones climáticas y productivas.

Uno de los pilares del crecimiento es la trazabilidad, que permite seguir cada animal desde su nacimiento hasta la comercialización de la carne, garantizando al consumidor el origen y la certificación del producto.

La demanda impulsa nuevas inversiones en toda la cadena

El crecimiento del consumo también comienza a reflejarse en los frigoríficos y en la industria alimentaria. Además de los tradicionales cortes premium, el Wagyu ya se incorpora a hamburguesas gourmet, embutidos, salamis, chorizos y otros productos con mayor valor agregado, ampliando las oportunidades comerciales para productores y distribuidores.

Si bien los costos de producción continúan siendo superiores a los de la ganadería convencional debido a la inversión en genética, alimentación y manejo especializado, el aumento sostenido de la demanda mejora las perspectivas del negocio y estimula nuevas inversiones en toda la cadena cárnica.

El fortalecimiento de la certificación, la expansión territorial de los establecimientos y la incorporación de tecnología genética permiten proyectar un crecimiento sostenido para este segmento durante los próximos años. Con un consumidor cada vez más interesado en calidad, origen y trazabilidad, la carne Wagyu comienza a consolidarse como uno de los negocios de mayor valor dentro de la ganadería colombiana, abriendo nuevas oportunidades para productores que apuestan por la diferenciación y la innovación.

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